La transparencia bajo sospecha
El presidente Mauricio Macri tiene el deber de acompañar con la documentación pertinente las explicaciones acerca de su participación en una empresa “offshore”, descubierta en el marco del Panamá Papers.
La filtración de documentos más grande de la que se tenga memoria en el mundo detonó un escándalo a escala global sobre una vieja metodología para ocultar fortunas: las sociedades offshore y los paraísos fiscales, de reconocida mala fama y fuentes de ilícitos que casi nunca llegan a ventilarse en la Justicia. La historia que se escribe por estos días en torno de estas maniobras financieras ha superado la capacidad de asombro, por la cantidad de líderes mundiales, poderosos y adinerados de distinto nivel involucrados. En el ámbito social y político de la Argentina, el estupor no fue menor, toda vez que es el propio presidente Mauricio Macri quien aparece integrando una empresa offshore en un paraíso fiscal.La filtración de los denominados "Panamá Papers" –que elaboró el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y que es un empleo de periodismo colaborativo de investigación–, tuvo como correlato una avalancha de desmentidas, de la que no fueron ajenos el mandatario argentino y sus voceros oficiales.En declaraciones al programa Voz y voto , de Canal C y LaVoz.com.ar , Macri admitió su condición de director de una empresa de esas características constituida por su padre, Franco Macri, pero aseguró que fue una "operación legal" y que nunca cobró "honorarios ni dividendos" de esa sociedad.Las aclaraciones son oportunas y más aún si se hacen en paralelo a la conmoción desatada por semejantes revelaciones. Pero sería prudente que Macri acompañe sus dichos con la documentación pertinente. El comunicado difundido por el Gobierno nacional el pasado domingo fue débil e impreciso; como también lo fueron las apresuradas interpretaciones de la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso.Algunos de los socios en la coalición gobernante exigen que el Presidente sustente sus explicaciones con la documentación que permita cotejar la veracidad de lo que afirma.Más allá de las huestes macristas, se escucharon otras opiniones en igual sentido: "Suponiendo que sea cierto que Macri sólo era director y que la sociedad se disolvió en 2009, es discutible si debió presentarla tanto ante la Afip como en la Oficina Anticorrupción cuando era jefe de Gobierno" de la ciudad de Buenos Aires, afirma Natalia Volosin, experta en tema de criminalidad económica.Con todo, hay otros actores que merecen explicaciones: los ciudadanos, atribulados por los episodios de corrupción que supuran desde la anterior administración del país y cuyas consecuencias se pagan ahora con un ajuste impiadoso. La declamada transparencia corre el riesgo de diluirse en la medida en que se reiteren episodios que afectan la credibilidad y la calidad institucional.

