La lucha contra los femicidios
Es un clamor extendido que se escucha al calor de las marchas organizadas por agrupaciones que llevan como bandera la consigna “Ni una menos”.
Las medidas que se toman desde distintos organismos públicos y privados para erradicar la violencia de género son indicadores cabales de que se trata de un flagelo que conmociona y demanda el compromiso de toda la sociedad, más allá de la labor improrrogable que compete a la Justicia y a las fuerzas de seguridad. Es un clamor extendido que se escucha al calor de las marchas organizadas por agrupaciones que llevan como bandera la consigna "Ni una menos".Acuciados por este drama social, los poderes del Estado articulan planes y programas para intentar revertir un diagnóstico preocupante: los casos de femicidios en Argentina se verifican con una regularidad casi diaria.El pasado martes, el presidente Mauricio Macri anunció el plan nacional contra la violencia de género, referenciado en una ley de protección integral de las mujeres que data de 2009 y que hasta ahora nunca fue puesta en vigor. La reacción gubernamental es auspiciosa, aunque el tiempo transcurrido desde la sanción de dicha ley (la 26.485) pone en cuestión las dilaciones en dar curso a normativas que apuntan a la asistencia y protección integral de las víctimas de violencia de género.Al respecto, en junio pasado el Senado Nacional aprobó por unanimidad el proyecto de ley que declara la emergencia pública por violencia de género en todo el territorio nacional, pero todavía se aguarda que el temario sea tratado por el plenario de la Cámara de Diputados.La provincia de Córdoba no es ajena a este infortunado fenómeno y los índices que se cotejan cada año son desalentadores.En efecto, el reciente crimen de la joven Nadia Soledad Gatica a manos de su concubino (ocurrido en un pequeño paraje cercano a Río Cuarto) elevó a 12 los hechos de femicidios en la provincia en lo que va de 2016, con lo cual ya son tantas las tragedias de estas características como las perpetradas durante todo 2015.Macri acertó en su mensaje al decir que "hay que desterrar los patrones culturales que naturalizan la agresión contra la mujer". Pero el desafío es complejo y debe abarcar acciones tendientes a visibilizar de forma temprana a las potenciales víctimas, como también a realizar un seguimiento de los agresores.No hay que perder de vista que el dolor es inconmensurable cuando estas desgracias tienen como víctimas a niños que son asesinados por el agresor que luego se quita la vida.La sociedad compungida demanda que los organismos estatales hagan cumplir la ley y que los planes enunciados en defensa de las víctimas de violencia de género no queden empantanados en los vericuetos de la burocracia.

