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La intolerancia como bandera

Además de repudiada por el Gobierno provincial y por los gremios, la agresión a una periodista en la marcha de estatales debe ser investigada, y sus responsables, juzgados como corresponde.

30 de diciembre de 2015 a las 12:02 a. m.
La intolerancia como bandera

Los grupos de intolerantes que eligen el ­método de la violencia y la descalificación como única bandera política volvieron a florearse ayer en la ciudad de Córdoba. Agitados por la marcha de los gremios estatales en rechazo a la reforma previsional dispuesta por el Gobierno de la Provincia, estos vándalos disfrazados de activistas sindicales agredieron a la periodista de El Doce Karina Vallori y a su equipo, quienes informaban sobre la marcha hacia el Centro Cívico.La presunta adhesión al kirchnerismo de los atacantes surge de una de las frases que dijeron a la cronista: "Andate de acá, vos sos del grupo Clarín". Además, exhibieron carteles con fotos de Daniel Scioli, candidato a presidente de la Nación por el Frente para la Victoria en los últimos comicios. Pero no hay que descartar maniobras de infiltrados.Más allá de este nuevo y repudiable ataque a la libertad de prensa y de trabajo de los periodistas, es temerario que la embestida haya ocurrido ante la pasividad de los policías que controlaban la marcha y que ninguno de los uniformados haya atinado salir en defensa de la mujer que estaba trabajando.Si bien el accionar del grupo recibió la condena de los propios gremios que habían convocado a la protesta, es necesario identificar y eventualmente sancionar tanto a los agresores como a los policías que fueron testigos directos del incidente y que, pese a ello, optaron por permanecer cruzados de brazos.La pronta reacción del Gobierno provincial en repudio a "las agresiones de las que son víctimas los periodistas que realizan la cobertura de la marcha de los gremios estatales" debe ser complementada con una averiguación minuciosa de los hechos.También, con la toma de recaudos que garanticen que estos episodios no volverán a empañar una manifestación, cualquiera sea su origen y motivación, y hacer realidad un anhelo generalizado y que ayer quedó plasmado en el comunicado oficial: "La libertad de prensa es uno de los principales pilares de la democracia y entre todos debemos defenderla y respetarla".Una buena ocasión para que estos activistas violentos entiendan que se renovaron los tiempos y las conducciones políticas y que la sociedad ya no quiere vivir en las diferencias que se agitan para conveniencia de pocos y que no contribuyen a solucionar las necesidades cotidianas.El respeto irrestricto a la libertad de prensa y de opinión es una de las banderas constitucionales, que no debe ser desconocida bajo ninguna circunstancia, aun frente a las disidencias que se cruzan desde tribunas antagónicas.Con todo, el empleo de métodos violentos como forma de dirimir las diferencias políticas es mucho más repudiable y riesgoso para la salud de una democracia republicana.