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La deuda pendiente

El anuncio del plan de refinanciación de las deudas provinciales puede ser el punto de partida de una nueva relación entre Gobierno y oposición, a la espera del debate final sobre la coparticipación.

12 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
La deuda pendiente

El anuncio de la presidenta Cristina Fernández sobre la postergación del pago de las deudas provinciales a la Nación por 18 meses y la reprogramación de ese pasivo con vencimientos a 20 años y a una tasa del seis por ciento anual, tuvo un efecto paradójico.

Tanto el Gobierno central como la oposición, se atribuyen un triunfo; el oficialismo, por haber quitado a sus opositores una bandera; estos, por haber impuesto a la actual gestión una iniciativa suya. Y hay algo de cierto en ambas interpretaciones, ya que el Gobierno ha desarticulado la ofensiva en el Congreso para coparticipar el impuesto al cheque y repartir los polémicos aportes del Tesoro Nacional (ATN), retenidos desde 2002, pero fue esa ofensiva la que obligó a la actual administración a aprobar el plan de alivio financiero para las provincias endeudadas. En una palabra, al parecer ganaron todos.

Los gobernadores se mostraron satisfechos por no tener que pagar deudas hasta diciembre de 2011, cuando finalizan sus mandatos.

También en los sectores empresariales, aunque con más reservas, se escucharon opiniones favorables. Los intendentes del interior de Córdoba consideran que, con el alivio de la situación financiera de la Provincia, podrían mejorar también las obligaciones de municipios y comunas. Desde lo político, el kirchnerismo confía en que con este plan recuperará su primacía en las filas justicialistas. Pero también el peronismo disidente se atribuye la autoría del plan.

En Córdoba, allegados al gobernador Juan Schiaretti afirman que éste fue el inspirador político e intelectual de la medida, en febrero último, en el marco del diálogo político que encabezó la Presidenta con los mandatarios.

El radical Oscar Aguad, a su vez, proclamó que "éste es el primer triunfo político de la oposición, que insistió primero con el impuesto al cheque y, luego, con el reparto de los ATN".

Luis Juez fue más cauto e, incluso, más crítico, ya que deslizó su sospecha de que "la Nación refinancia deudas a las provincias para que éstas usen el excedente en las elecciones, no para que se conviertan en estados austeros".

La Presidenta presentó el plan como "un acto de federalismo", aunque en la práctica se trata de otra iniciativa de claro perfil unitario y centralista, ya que el Estado nacional seguirá teniendo el manejo de los recursos públicos. De la coparticipación federal, no se habló una palabra, pese a que se trata de una norma establecida por la Constitución de 1994 y no legislada aún. Queda el temor de que esta postergación del pago de deudas sea "pan para hoy y hambre para mañana", ya que los futuros gobernadores recibirán una fuerte hipoteca desde 2012.

Con todo, es de esperar que este plan sea el punto de partida para una política de acuerdos interpartidarios e intersectoriales, cuyo tema central debe ser la coparticipación federal.