Incomprensible desatención estatal
Médicos comunitarios: otro plan que quedo enredado en la telaraña burocrática y en los conflictos que desvían y desnaturalizan los objetivos. Médicos comunitarios: seis meses sin cobrar
El Programa de Equipos Comunitarios forma parte de un extenso sistema de asistencia a los sectores más vulnerables de la población en vastas regiones del país, sobre todo en materia de atención primaria de la salud. Se trata de un ambicioso proyecto que opera como continuación del llamado Programa Médicos Comunitarios, aquel que cobró notoriedad por su noble tarea social desde que fue puesto en marcha, hace algo más de una década.
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Como bien señala la cartera sanitaria nacional, los equipos comunitarios desarrollan en barrios y zonas rurales de todo el territorio nacional diversas y enriquecedoras experiencias de trabajo, en directa relación con los vecinos.
Sin embargo, ya es una mala costumbre que este y otros planes que el Estado activa en auxilio de ciudadanos –que viven en un contexto de pauperización permanente– queden enredados en la telaraña burocrática y en los conflictos que desvían y desnaturalizan los objetivos.
Es una situación que se replica en todo el país y de la cual la provincia de Córdoba no resulta ajena. Al respecto, unos 600 profesionales del referido programa –que trabajan en sectores carecientes de más de un centenar de localidades de Córdoba– denuncian que hace seis meses que no cobran sus becas.
La trama burocrática radica en que a comienzos de este año la Nación transfirió la administración de los recursos del programa a los municipios, pero muchas gestiones locales argumentan que desde esa fecha no se giraron los fondos correspondientes.
Las explicaciones y las promesas van y vienen según las distintas administraciones, pero lo cierto es que los becarios no cobran un peso por su tarea desde hace medio año y ello ha puesto en situación de conflicto a los gremios de la salud de los que muchos de ellos dependen.
Las dificultades no son ajenas a la retracción de fondos que se viene verificando en áreas de la administración central y que en este caso afectan por igual a médicos, enfermeras, psicólogos y otros profesionales de la salud que forman parte del Programa Equipos Comunitarios.
Sin embargo, la reasignación de partidas y las crecientes podas presupuestarias no deberían ser medidas con la misma vara. Una cosa es reducir el fenomenal gasto que generan dependencias estatales elefantiásicas y otra muy distinta es la inversión que le compete al Estado en la atención de la salud; una tarea que los becarios hoy en conflicto desarrollan en grandes franjas de vulnerabilidad comunitaria.
Es de esperar que el problema sea resuelto a la brevedad, ya que de otra forma entraría en crisis –no sólo en Córdoba– un programa de enorme relevancia social y territorial.

