Esmerilar la confianza
Los continuos ataques de la Presidenta a instituciones, personalidades y medios de comunicación que no se ajustan al pensamiento oficial desgastan su figura y la credibilidad en su palabra.
Está claro que el Gobierno nacional decidió confrontar con la Justicia de Estados Unidos, en especial contra el magistrado Thomas Griesa, así como con los llamados fondos buitre, antes que encarar una solución definitiva con los acreedores que no aceptaron los canjes de 2005 y 2010. Con frases que apelan a un falso patriotismo, Cristina Fernández y sus seguidores hicieron de esa confrontación el eje de la gestión oficial.Antes de esta disputa, la economía venía mostrando alertas, como la elevada inflación a partir de un déficit fiscal incontrolable, caídas en la producción y en el empleo y pérdida de competitividad en los mercados externos.Esos datos –más el exceso de pesos en la economía, emitidos para financiar el rojo de las cuentas públicas– alentaron la desconfianza en el valor de la moneda y generaron la expectativa de una nueva devaluación. Así, el precio del dólar –moneda de refugio de los argentinos ante la inminencia de una crisis– volvió a dispararse.El deterioro de los indicadores se aceleró a partir del 16 de junio último, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos decidió no hacer lugar a la apelación de las autoridades argentinas y, por lo tanto, dejar en pie la sentencia dictada por Griesa y convalidada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York.En estos tres meses, el Gobierno y sus voceros han usado la opción de "patria o buitres" para estigmatizar todas las posiciones, despreciando una discusión profesional y técnica para hallar una salida al problema. La dicotomía política que planteó el kirchnerismo tuvo apoyo al comienzo, pero fue decayendo en la medida en que se descubría la falsedad de algunos planteos.Ahora, la Presidenta se ha involucrado en otra grave denuncia, que es la supuesta acción internacional y local de los fondos buitre, que pretendería "esmerilar y desgastar" la figura de la mandataria y crear problemas insuperables para el país, según el texto del supuesto complot que fue distribuido por la jefa del Estado y atribuido a los especuladores.Al igual que presidentes anteriores que denunciaron complots, la Presidenta incluyó en su actual teoría a autoridades diplomáticas, una compañía de aviación, medios de comunicación y hasta a funcionarios de la exadministración norteamericana de George W. Bush.Ninguna acción contraria a los intereses del país prospera si no encuentra un campo orégano, preparado con medidas que desalientan la producción, la ganancia justa, el comercio exterior y el trabajo de millones de argentinos.Cristina Fernández debe recuperar la confianza de los argentinos, la cual cae mes a mes en relación con su figura y con la de su gobierno, según muestran las encuestas. Las respuestas verdaderas requieren más atención que las supuestas acciones de conspiradores antipatria.

