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Equilibrio político en Córdoba

Tras las elecciones en la ciudad de Río Cuarto, se afianzan el equilibrio y el pluralismo, y además se confirma el bipartidismo radicalperonista, lo que puede garantizar mayor gobernabilidad.

19 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Equilibrio político en Córdoba

El resultado de las recientes elecciones municipales en Río Cuarto no resultó sorpresivo, ya que desde hacía tiempo las encuestas anticipaban la reelección del intendente Juan Jure, aunque finalmente la diferencia fue menor a la estipulada, como suele ocurrir en los comicios muy polarizados. Era una elección muy importante, ya que se trata de la segunda ciudad y capital alterna de la provincia de Córdoba, donde además el gobernador José Manuel de la Sota ha fijado hace tiempo su residencia y votó en las elecciones del domingo pasado. No sólo eso, sino que también De la Sota asumió en los hechos el papel de virtual jefe de campaña, lo que le hace pagar ahora un costo político nada desdeñable, aunque todos los candidatos coincidieron en que no hubo vencedores ni vencidos y en que la única ganadora fue la ciudad riocuartense.Hay mucho de verdad en esta visión de las cosas, ya que se trató de un comicio ejemplar, precedido por una campaña sin violencias o agresiones, más allá de algunas escaramuzas verbales, lógicas en este tipo de contiendas. Pero ganó también Córdoba, ya que quedó afianzado en la provincia un positivo equilibrio político, sin hegemonías ni mayorías absolutas.Cabe recordar que en las elecciones de gobernador del 7 de agosto pasado se impuso José Manuel de la Sota en los totales provinciales con alrededor del 44 por ciento de los votos, y que su partido –Unión por Córdoba– obtuvo la mayoría absoluta en la Legislatura Unicameral. Sin embargo, poco después, el radical Ramón Mestre fue elegido intendente de la ciudad de Córdoba por una amplia mayoría, resultado que se repitió ahora en Río Cuarto, lo que hace que la UCR gobierne las municipalidades de las dos principales ciudades de la provincia, además de muchos otros municipios del interior.Y en eso consiste el equilibrio político: en que haya distribución del poder, pluralismo, diversidad, paridad de fuerzas, porque abre las puertas a un mejor funcionamiento de las instituciones y afianza un clima de convivencia civilizada en la ciudadanía. A lo que hay que agregar otro dato muy significativo: el resurgimiento del bipartidismo radical-peronista en nuestra provincia, lo que termina con años desagregación y dispersión políticas.La recuperación de la UCR ha sido neta, al igual que el afianzamiento de Unión por Córdoba. Ambas fueron acompañadas por otras fuerzas en las últimas elecciones provinciales y municipales, pero los núcleos duros y fuertes de esas coaliciones fueron el radicalismo por un lado y el peronismo por el otro. Este nuevo esquema político- partidario resulta positivo para Córdoba, ya que garantiza mayor gobernabilidad y tiene el valor de un reencuentro con sus grandes tradiciones cívicas.