Energía, un cóctel explosivo
La caída en la producción de petróleo y gas en el país, además de empresas casi quebradas en la generación y suministro eléctrico, plantea un difícil horizonte para el próximo invierno.
La situación del sector energético se asemeja a un dominó, en el que el sucesivo derrumbe de piezas termina por impactar en forma negativa en el bolsillo de los argentinos.
Para entender cómo funciona esa concatenación de problemas, hay que recordar que la producción de petróleo y gas cayó en el primer bimestre del año. Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, la extracción de crudo se redujo 6,5 por ciento en relación con igual período de 2012. La producción de gas bajó casi siete por ciento.
Una menor producción, pero con una demanda firme, provocó la necesidad de importar el combustible faltante. Así, las importaciones de energía crecieron en total algo más de 52 por ciento en los dos primeros meses del año, lo que exigió una erogación extra de 438 millones de dólares en relación con lo gastado un año atrás, que había alcanzado a 840 millones.
En cambio, las exportaciones cayeron casi 34 por ciento, al pasar de 1.211 millones de dólares a 802 millones un año después. En 2012, la balanza sectorial (exportaciones menos importaciones de todos los rubros energéticos) exhibió un rojo de 2.738 millones de dólares, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Esto provocó una sangría de dólares de las reservas del Banco Central. Para evitarla, el Gobierno nacional instauró un cepo para la compra de divisas, al tiempo que restringió al máximo las importaciones de insumos y bienes, lo que a su vez afectó la actividad económica.
Otra pieza de este dominó es la situación de las empresas generadoras y distribuidoras de electricidad, las que se encuentran virtualmente quebradas por la suba de costos, al tiempo que la mayor parte de las tarifas permanecen congeladas desde hace más de una década.
Las tres empresas de distribución en el mayor núcleo poblacional argentino –la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense– perdieron más de 2.200 millones de pesos en 2012, según los balances que presentaron en fecha reciente las compañías Edenor, Edesur y Edelap.
La situación de Epec, que genera y distribuye electricidad en Córdoba, no es menos delicada. Pese al aumento en las tarifas, debe afrontar cada mes el pago de una cuota de más de 40 millones de pesos, como una forma de saldar el préstamo que recibió de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para la construcción de la Central Bicentenario en Pilar.
En los meses más fríos, el consumo de energía aumenta y si, a la vez, se espera una recuperación en la producción industrial, el panorama asoma más que complicado. Las políticas populistas han retraído la inversión en todas las áreas y hoy se enfrenta un cuadro delicado, que exigirá a las autoridades sincerar variables y plantear políticas que reviertan la situación, lo que requerirá varios años de estabilidad y señales claras.

