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El verdadero enemigo

La lucha contra el narcotráfico debe ser asumida como una cuestión de Estado por gobernantes y dirigentes, lejos de las peleas partidarias y de las rencillas entre organismos de seguridad.

13 de septiembre de 2013 a las 12:03 a. m.
El verdadero enemigo

Por diversas circunstancias, el país político se ha visto conmovido en los últimos meses por acciones vinculadas a la lucha contra el narcotráfico. En forma sucesiva, se han registrado hechos gravísimos en las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. En esta última, fueron detenidos el miércoles cinco miembros de la Policía de la Provincia, incluido el jefe de la División Drogas Peligrosas, por supuestos vínculos con el mundo del narcotráfico.En Santa Fe, en tanto, otro procedimiento alentado desde la Justicia federal involucró al jefe de la fuerza y a altos oficiales, aunque esta causa está aún en instancias de investigación.Finalmente, el gobernador Daniel Scioli debió justificar el accionar de la Policía Bonaerense cuando, en un fuerte operativo desarrollado en una vivienda particular, murió un exagente de los servicios de inteligencia de la Nación, acusado de tener vínculos con el tráfico de drogas.Se trata de hechos muy graves, en los que no cabe justificación alguna para tolerar ninguna posible asociación entre personal de instituciones públicas y delincuentes, aunque se persigan fines superiores, como podría ser el intento de "penetrar" organizaciones altamente peligrosas.La Justicia, a su vez, debe actuar con total imparcialidad, dejando de lado las clásicas rivalidades entre las fuerzas de seguridad y sólo animada por el objetivo de desarticular las redes de narcotraficantes.La actuación de fiscales y jueces, ya sean del ámbito federal o provincial, no puede verse afectada por el mezquino interés de una interna política o electoral. Eso implicaría tergiversar los objetivos de una de las mayores luchas que libran hoy las sociedades modernas, que es el combate contra los mercaderes de la droga.En no pocos países, como es el caso de Brasil, sus autoridades se han visto obligadas a acudir a sus fuerzas armadas para desarticular verdaderas organizaciones militares en sus códigos y armamentos.Es imprescindible que la lucha contra el narcotráfico se convierta en una política de Estado en la Argentina, que deje de lado cualquier interés particular. Millones de personas son hoy víctimas de esta escalada de violencia y de desintegración social causada por el comercio y el abuso de las drogas.Además, los miembros de esas redes mafiosas no dudan en usar a jóvenes y niños para la venta y distribución de los estupefacientes, lo que pone en evidencia la envergadura del enemigo que se enfrenta. Esos centros de poder, con su enorme capacidad operativa y recursos, deben ser enfrentados con herramientas legales. Cualquier intención subalterna en el combate contra estas organizaciones será castigada, más temprano que tarde, por una sociedad que es consciente de la dura batalla que hay que dar para arrinconar y expulsar a los "barones" del narcotráfico, sean estos ciudadanos o miembros de las fuerzas de seguridad.