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El turno de la Justicia

¿El poder político al servicio del narcotráfico? Es una presunción espinosa como para que la Justicia se repita en errores y omisiones y no lleve a los responsables del latrocinio al banquillo donde son juzgados los corruptos. 

22 de junio de 2016 a las 12:55 a. m.
El turno de la Justicia

La sociedad asiste turbada a la sucesión de hechos escandalosos que van dejando al desnudo la matriz de corrupción que operó en los últimos años desde el propio Estado, al amparo de un poder omnímodo. En menos de una semana, detonaron dos episodios sin aparente ligazón entre sí, pero que retrotraen a las más perversas prácticas delictuales, por las que ya están presos exfuncionarios y empresarios de raigambre kirchnerista. El martes 14 fue detenido el exsecretario de Obras Públicas de la Nación José López, cuando intentaba ocultar en un monasterio casi nueve millones de dólares, valores en otras monedas, joyas y armas de fuego. No se había apagado la estridencia por el caso López cuando, el pasado domingo, cayó preso en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú el prófugo Ibar Pérez Corradi, sindicado como uno de los presuntos ideólogos del triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en agosto de 2008 y asociado al tráfico de efedrina y a la mafia de los medicamentos.A diferencia de otros capítulos de corrupción y lavado de activos, lo de Pérez Corradi debe anotarse en un marco de particular gravedad, ya que también se trata de investigar el tráfico a gran escala de efedrina, nada menos que el precursor químico base de las drogas de diseño.Es decir, el crecimiento sin control del narcotráfico en la Argentina durante el gobierno kirchnerista, algunos de cuyos integrantes quedaron bajo sospecha de haber brindado apoyo logístico y protección a los narcos.No sería para nada extraño que el huidizo financista se haya favorecido también por la parsimonia de jueces y fiscales argentinos, cuando no de las distintas fuerzas de seguridad que tenían como misión poner fin a una extendida fuga.¿El poder político al servicio del narcotráfico? Es una presunción espinosa como para que la Justicia se repita en errores y omisiones y no lleve a los responsables del latrocinio al banquillo donde son juzgados los corruptos. Ya lo aseveró el fiscal Juan Bidone, que tuvo en sus manos la causa por los crímenes de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina: "Desde el primer día, Pérez Corradi gozaba de la protección de algunas personas". Desbaratar las conjuras de este y de otros hechos de corrupción que menoscabaron las instituciones y la credibilidad de la sociedad (además de posibilitar el enriquecimiento poco lícito de personajes oscuros) debe formar parte indisoluble de las pesquisas en los tribunales. Con la descomposición de un modelo de poder basado en la apropiación de los bienes públicos en detrimento de millones de excluidos, sería saludable reencaminar la sana convivencia con el condigno castigo a los que delinquieron.