El tren vuelve a pasar
A dos años de la mayor crisis de la economía global, las perspectivas son favorables para la producción argentina. Aprovechar la oportunidad requiere consensos y políticas de mediano plazo.
Hoy se cumplen dos años de la caída del centenario banco norteamericano Lehman Brothers, en lo que se considera el disparador de la más grave crisis de la economía global. Los síntomas habían comenzado un año antes, con la insolvencia de los tomadores de créditos, en especial de los deudores de hipotecas subprime (destinadas a sectores de menores recursos), y con el aumento del desempleo, que provocaron la ruptura de la "burbuja inmobiliaria". Sus esquirlas impactaron en el sector financiero, en la economía real y en el comercio mundial. El temblor, a diferencia de otras crisis, agrietó con más fuerza los cimientos de las economías más desarrolladas, al crecer con fuerza el desempleo y el déficit fiscal de sus miembros. En la crisis, se perdieron 30 millones de puestos de trabajo, según un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ahora, el mundo vive la zozobra de que la recuperación vuelva a sumergirse en un tobogán, lo que daría forma a un ciclo llamado "W" (caída, recuperación y una segunda recesión).Los países emergentes y los en vías de desarrollo fueron menos afectados por la crisis en función de la menor dependencia del mercado global de capitales y del precio de las materias primas, que se mantuvo más o menos estable en función de la fuerte demanda que provino de Asia, en especial de China e India. Pese a la zozobra actual, las commodities (materias primas) presentan buenas perspectivas en su demanda y valor para la próxima década, de acuerdo con el informe difundido el lunes último por el Banco Mundial. Según el economista jefe de la entidad, Augusto de la Torre, Latinoamérica crecerá este año cinco por ciento, más del doble del promedio de las economías desarrolladas, con una expansión en torno de dos por ciento.En este contexto, el tren vuelve a pasar para la Argentina. El país es el tercer productor mundial de soja, uno de los más importantes exportadores de granos y carnes y el número uno en la venta mundial de aceites y derivados. El potencial que ofrece el campo argentino, con base en el desarrollo de nuevas tecnologías, lo convierte en un actor privilegiado en la producción de alimentos. Es necesario, para ello, pasar de la exportación primaria de sus producidos a un mayor grado de industrialización de las commodities . Es necesario que el Gobierno nacional ofrezca, en ese sentido, políticas claras y de estímulo a mediano plazo para que la elaboración de productos agroindustriales dé un segundo paso en su desarrollo y escala de producción. Para ello, son necesarias políticas de consenso, que aseguren su permanencia en el tiempo.Además, la Argentina no debería olvidar las recomendaciones del Banco Mundial, que sugiere ahorrar en tiempos de abundancia, generando fondos de estabilización que en épocas de crisis puedan emplearse para reactivar la economía.

