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El problema de las medias verdades

Cada discurso de la Presidenta, como el relativo al fallo judicial favorable a los fondos buitre, esconde parte de los verdaderos problemas y respuestas que requiere la actual crisis.

03 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
El problema de las medias verdades

La presidenta Cristina Fernández volvió a acudir el jueves último al uso de la cadena nacional para referirse a la difícil situación que afronta Argentina ante la Justicia de Estados Unidos por el reclamo de los fondos buitre. Como suele suceder en sus casi semanales intervenciones, la jefa del Estado apeló de nuevo a medias verdades para explicar cómo se originó el problema, el impacto real que tendrá sobre la economía el default argentino y las acciones del Gobierno para defender el interés colectivo.El primer dato inexacto es que el endeudamiento fue exclusiva responsabilidad de los gobiernos anteriores al mandato de su extinto esposo y de sus dos administraciones.Néstor Kirchner, durante sus gestiones como gobernador de Santa Cruz (1995-2003), y Cristina Fernández, en sus diversos roles en el Congreso Nacional, respaldaron y aprobaron numerosas decisiones que terminaron por originar parte de la deuda que se tornó impagable.Ambos apoyaron la privatización de YPF, por la cual la provincia sureña recibió una multimillonaria indemnización en bonos del Estado, que debieron ser afrontados por el Tesoro Nacional y que dieron forma a las obligaciones que se declararon en default el 23 de diciembre de 2001.Más aquí en el tiempo, Néstor Kirchner en 2005 y la Presidenta en 2010 emitieron bonos para atender los canjes de deuda, con jurisdicción en la Justicia de Nueva York, instancia que ahora es desacreditada y cuestionada en sus resoluciones. No sólo eso. También incluyeron la polémica cláusula Rufo (siglas en inglés de "derecho sobre futuras ofertas").Esa cláusula, vigente hasta el 31 de diciembre de 2014, se colocó para aplacar la desconfianza de los acreedores relativa a que, tras el cierre del canje, se brindaran mejores condiciones de pago a quienes no aceptaban el intercambio.Por otra parte, entre otras medias verdades de casi una hora de exposición, atribuyó a un interés perverso la actuación de los bancos de capital nacional en las negociaciones realizadas en Nueva York, cuando en realidad esas entidades fueron empujadas a comprar la deuda en default por funcionarios muy próximos a la jefa del Estado.El verdadero problema de estas medias verdades es que contribuyen a la formación de una idea equivocada sobre las causas de la cesación de pagos de la Argentina y sobre las posibles vías de solución. Además, un discurso cargado de tonos despectivos e ideológicos, ajenos al verdadero problema, dificulta aún más las tratativas, de las cuales podría surgir una solución razonable.La Presidenta debe exponer con claridad y honestidad los temas en discusión para evitar que las medias verdades generen una desconfianza generalizada hacia sus palabras. Esto impide una acción coordinada de la sociedad para evitar mayores efectos negativos sobre la actual coyuntura, de por sí ya crítica.