Aplazos en los Estados Unidos
En su reciente gira internacional, la Presidenta volvió a distorsionar la realidad económica que vive la Argentina y la relación con los medios de comunicación que no controla.
La presidenta Cristina Fernández acaba de regresar de su gira por los Estados Unidos, donde insistió en el relato distorsionado sobre la realidad económica del país y sobre la relación de su gobierno con los periodistas y los medios de comunicación. Más allá de sus palabras, hubo dos novedades en el periplo por diversas ciudades norteamericanas. La primera fueron las protestas callejeras contra su gestión, al estilo del cacerolazo producido en las principales ciudades del país el 13 de septiembre. En otras ocasiones, las actividades de la Presidenta eran aplaudidas por el séquito de políticos profesionales que la acompañan y por los ocasionales argentinos que viven en los lugares que recorre.En esta oportunidad, el rechazo a las políticas aplicadas en la Argentina, relativas a la inflación, el cepo al dólar y la posibilidad de una re-reelección presidencial, ocupó el centro de la escena. Sin embargo, al igual que en el país, la Presidenta pareció no tomar nota de esos reclamos.La segunda novedad, y esta sí fue seguida con interés en la Argentina, fue la posibilidad de que alumnos de las prestigiosas universidades de Georgetown y Harvard le formularan preguntas en forma directa, al estilo de una conferencia de prensa, modalidad que Cristina Fernández no ofrece en el país desde el 15 de agosto de 2011.Por supuesto, la jefa del Estado afirmó que brinda conferencias de prensa en forma permanente y que los periodistas y la gente le preguntan "en los 20 mil actos" que protagoniza en el país.En Estados Unidos –una país donde la libertad de expresión está protegida por la primera enmienda de su Carta Magna–, resulta incomprensible el ataque de la Presidenta a los medios independientes, la imposibilidad de preguntarle sobre los temas más candentes de la agenda pública y el desprecio en general por la prensa.Las respuestas más irritantes en lo económico fueron las que señalaron que "no hay cepo al dólar" y que "si la inflación en la Argentina fuera del 25 por ciento, el país hubiera estallado", al tiempo que defendió las increíbles estadísticas oficiales. Esas respuestas incluyeron largas argumentaciones alejadas de la realidad, que concluyeron con sendas amonestaciones a los estudiantes que formularon las preguntas.Si la intención de la Presidenta fue usar esos dos históricos recintos académicos para legitimar su relato, bien podría decirse que ese objetivo no se alcanzó. Por el contrario, el efecto fue negativo. Cristina Fernández transformó lo que debía ser un diálogo abierto y sincero con los estudiantes en un relato distorsionado de la realidad y en un ataque permanente hacia los sectores y medios de comunicación que no comparten sus edulcoradas visiones de la marcha del país.Hubiera sido preferible haber evitado el aplazo en sendos exámenes para los que no estaba preparada.

