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Síntoma de madurez

La unánime reacción de las principales naciones sudamericanas y del mundo frente a un intento de golpe de Estado en Ecuador parece abrir un capítulo de mayor madurez en la región.

02 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Síntoma de madurez

A lgunas de las peores dictaduras que infamaron la historia de América latina fueron ejercidas por jefes policiales que dieron golpes de Estado. Tales los casos de Fulgencio Batista, presidente de Cuba entre 1940 y 1944 y desde 1952 hasta 1959; Rafael Leónidas Trujillo Molina, que gobernó la República Dominicana en forma tiránica desde 1930 hasta su asesinato en 1961 y en algunos períodos instaló en la jefatura del Estado a familiares y "hombres de paja"; ni hablar de Anastasio Somoza García, que instauró toda una dinastía que gobernó Nicaragua de modo despótico entre 1934 y 1979. Si algo hermana a esos regímenes es la intervención decisiva que tuvo el Departamento de Estado en sus ascensiones al poder (y a veces en su destrucción, como aconteció con Trujillo). Todos escalaron jerarquías en las guardias nacionales, policías militarizadas instruidas y armadas por Estados Unidos, que las usaron como barreras contra el avance del comunismo, lo que, por cierto, no impidió los triunfos del castrismo en Cuba y del sandinismo en Nicaragua.Crueles como pocos (Trujillo llegó a ordenar el exterminio de más de 10 mil ciudadanos de Haití, país que comparte con la República Dominicana la isla La Española) y dotados de una legendaria capacidad de enriquecimiento doloso, forman parte de la historia y la leyenda de una América latina destinada a desaparecer. Una región que, de una u otra forma, está aprendiendo a defender sistemas políticos más afines con la democracia, aunque en estos momentos atraviese por fases de continuismo de populismos autoritarios o autoritarismos electivos.Hoy resultarían irrepetibles capítulos de la historia latinoamericana como los protagonizados por José María Velasco Ibarra, cinco veces presidente del Ecuador y otras tanta derrocado por golpes militares; menos aún, aventuras del estilo de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, político y militar que desempeñó 11 veces la presidencia de México, que solía dejar en manos de hombres de confianza para dedicarse tiempo completo a las riñas de gallos.Hay una América latina más madura, como lo prueba la reacción unánime registrada frente al intento de golpe de Estado realizado el jueves último por la policía de Quito contra Rafael Correa, presidente de Ecuador. La movilización política de las principales naciones de la región frustró el grotesco intento, y a ellas se sumaron los miembros de la Unión Europea. Lamentablemente, no hubo la misma reacción en 2009, cuando Manuel Zelaya fue depuesto por intentar una cuestionada reforma constitucional en Honduras.De esta madurez participa, queriéndolo o no, Estados Unidos, que parece abandonar su tutelaje sobre el hemisferio, actitud explicable por la evidente declinación de sus pulsiones imperiales.