Fórmula 1. Se viene una prueba de fuego para Colapinto: por qué Silverstone es un fin de semana clave
Entre la comparación con Gasly y un Alpine que sigue sin convencer, el argentino afronta una carrera determinante.
Este fin de semana, Franco Colapinto tendrá otra oportunidad de mostrarse. Pareciera que permanentemente debe rendir examen y, en realidad, algo de eso está pasando, más aún en semejante escenario.
Las cosas no salen como el piloto desea ni tampoco como el equipo pretende. Si bien Gasly está más fortalecido, no se retiró conforme de Austria.
Da la impresión de que, cuando lo planeado sale mal para los dos pilotos, el problema es la escuadra; pero cuando el francés brilla y el argentino no tanto, la escudería se libera de esa presión y las responsabilidades recaen sobre los hombros de Franco.
Hay una realidad tácita, aunque no expresada en términos de objetividad. Si el auto número 10 anda bien es producto del talento de su piloto, pero casi siempre, cuando eso pasa, el auto 43 está por detrás.

Ahora bien, cuando ambos coches no convencen, puede ser Franco el mejor entre ellos, pero está sujeto a resultados que no alcanzan ni aparecen.
En definitiva, y redondeando, cuando todo está mal Colapinto puede superar al galo, pero cuando todo está bien es raro que ello ocurra.
Se anunciaron actualizaciones para Barcelona y no llegaron. Se llevaron a Austria y fueron utilizadas con gran expectativa, pero no se notó en pista la relevancia de las mismas. Es más, me atrevería a decir que los autos empeoraron.
Cuesta tomar dimensión en los relojes o sorprender con tiempos auspiciosos. Se basan en no perder ritmo. A veces, con las deserciones o problemas ajenos, pareciera que las cosas cambian en carrera, pero esto es bastante ficticio, irregular y no muy frecuente. Para ser “el mejor del resto”, como ellos mismos expresan, hay que sostener un volumen que no siempre está. Aunque Aston Martin, Williams, Cadillac y, por ahí, algún Haas o Audi no entorpecen demasiado la búsqueda de ese objetivo.

La situación actual es responsabilidad del conjunto, pero sería bueno para Franco que, si anda bien, sea por estar delante de Gasly y que la preocupación del francés resida en descubrir e interpretar cómo lo hizo.
Hay un liderazgo en la puesta a punto y búsqueda del set-up que, con frecuencia, está en poder de su compañero, que tiene mucha más experiencia. Su ingeniero, que se muestra menos, logra transmitir sensaciones con Pierre que en el box de nuestro representante son menos frecuentes.
Por último, las quejas que surgen desde el rincón de Colapinto son moneda corriente. Los lamentos son cotidianos. Tal vez, muy pronto llegue el día en que haya más sonrisas que frustraciones.
Mientras que, desde el área de trabajo de los responsables del otro auto, poco se sabe al respecto. Mesura o tranquilidad podrían ser los motivos.
Definitivamente, Silverstone es una gran exigencia, pero es la esencia de la categoría. Un clásico del año, donde todos apuestan a mostrarse y Alpine no deberá ser la excepción.

