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Deportes

Caro, pero el mejor. "Uvita" Fernández se pagó solo: los goles top de un Belgrano campeón

Tras una racha de sequía y feroces críticas por el costo de su pase, Nicolás "Uvita" Fernández escribió el capítulo más dorado de la historia del "Pirata". Con dos goles agónicos ante River y una actuación heroica en semifinales con Argentinos, el delantero le dio la gloria a la "B".

29 de mayo de 2026, 08:30
"Uvita" Fernández se pagó solo: los goles top de un Belgrano campeón
"Uvita" Fernández, goleador de Belgrano ante River. Fue un racimo de goles que lo dejaron en la historia de Belgrano.

La tarde del 24 de mayo de 2026 quedará grabada como el momento en que el fútbol de Córdoba saldó una deuda histórica que arrastraba desde que Racing de Nueva Italia participó por primera vez en el Nacional de 1967. En un Estadio Mario Alberto Kempes que era una caldera, Belgrano se consagró campeón del Torneo Apertura, logrando el primer título de Primera División de su historia.

Uno de los arquitectos de ese milagro no fue otro que Nicolás “Uvita” Fernández, un hombre que pasó del murmullo de la tribuna al altar de los ídolos en apenas un puñado de minutos entre final y semifinal.

El ingreso que cambió la historia

El equipo de Ricardo Zielinski perdía 2-1 ante River Plate y el sueño parecía escaparse entre los dedos. Fue entonces cuando el "Ruso" decidió mandar a la cancha a Fernández en lugar de Lucas Passerini. Uvita, que medía apenas 1,66 metros pero cargaba con la presión de ser la compra más cara del club (algo así como 3.500.000 dólares y medio más en objetivos), entró con una convicción profética.

La épica comenzó a gestarse cuando un pase suyo fue interrumpido por el brazo de Lautaro Rivero dentro del área. "Uvita" tomó la pelota y, con una frialdad absoluta, marcó el 2-2 de penal. Pero lo mejor estaba por venir: minutos después, tras un pase magistral de Franco Vázquez, Fernández sacó un remate letal que descolocó por completo al arquero Santiago Beltrán.

En solo cinco minutos, el delantero dio vuelta el resultado, selló el 3-2 definitivo y desató un festejo que la ciudad de Córdoba no conocía en el profesionalismo de AFA.

El renacer tras la sequía y el "fantasma" de las semifinales

Este estallido de gloria fue, en realidad, el cierre de una semana milagrosa. En la semifinal contra Argentinos Juniors, Belgrano estaba contra las cuerdas. Una vez más, ingresando desde el banco, "Uvita" marcó el 1-1 en el tiempo de descuento, y tras recibir de Passerini, forzando una definición por penales infartante. En esa tanda, luego de que las figuras Lucas Zelarayán y Franco Vázquez fallaran sus ejecuciones, Fernández volvió a mostrar su temple de acero para convertir su penal y mantener vivo al Pirata.

Lo asombroso es que estos tres goles —posiblemente los más importantes en los 121 años del club— llegaron en un momento difícil para "Uvita". El delantero arrastraba una racha negativa de 432 minutos sin convertir. Su último grito había sido ante Atlético Tucumán, un tanto que a su vez había cortado otra sequía aún más asfixiante de 750 minutos. En el peor momento personal y del equipo, Fernández apareció para cambiar la historia para siempre.

"Ya está, ya lo pagué"

Tras el pitazo final, la emoción desbordó al santafesino. Consciente de las críticas que lo persiguieron desde su llegada a mediados de 2024 por el elevado costo de su transferencia, el delantero no se guardó nada.

“Fue muy dura para mí esta temporada, pero creo que hoy quedé en el corazón de todos. Se me criticó durante un tiempo, pero Dios es perfecto: el tiempo da la razón”, declaró con la voz quebrada. Sobre los cuestionamientos económicos, lanzó una frase que ya es bandera en Barrio Alberdi: “Dijeron que pagaron dos palos y medio, tres palos y medio… Ya está, ya lo compré, ya tienen para toda la vida”.

Con esos tres goles decisivos (más el de la definición por penales en La Paternal ), la inversión más grande de Belgrano quedó saldada con creces.

Una historia de barro, fe y resiliencia

Para entender la fortaleza de "Uvita", hay que mirar hacia atrás, a su Santa Fe natal. Nacido en una familia numerosa de diez hermanos y criado por una madre que trabajó incansablemente ante la ausencia de un padre, Nicolás supo desde niño lo que era la carencia.

Su vida está marcada por una tragedia familiar que lo forjó a fuego: en 2012, su hermano Miguel David falleció tras un trágico accidente y un posterior disparo en la cabeza a los 18 años. Esa pérdida marcó a toda la familia Fernández, incluidos sus hermanos futbolistas Brian y Leandro.

Sin embargo, "Uvita" nunca perdió la fe. En la final, lució dos muñequeras que explicaban su éxito: en la izquierda, los nombres de su familia; en la derecha, una frase que hoy suena a decreto: “Hoy va a ser un gran día”. Tras pasos difíciles por San Lorenzo, donde no pudo brillar, encontró en Belgrano su lugar en el mundo.

Hoy, el pibe que salió del barro santafesino es el hombre que le dio a Córdoba el título que no tenía. Su pase ya no es caro; ahora, para el pueblo Pirata, es simplemente invaluable.