La Voz en el Mundial. "Trístisimos", la bronca de los hinchas sin entrada para el Argentina-Jordania

La reventa llevó los precios a más de 2 mil dólares para ver el cotejo de este sábado en Arlington. La queja de la gente, lo que más se repite.

27 de junio de 2026 a las 02:24 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
"Trístisimos", la bronca de los hinchas sin entrada para el Argentina-Jordania
Muchos hinchas argentinos llegaron a Estados Unidos sin entradas para el Mundial y están dispuestos a pagar altas cifras en la reventa.

Las camisetas celestes y blancas coparon otra vez las calles de Dallas. Los bombos marcaban el ritmo camino al banderazo, las banderas flameaban entre los edificios altazos de esa city y las fotos con las tres "monjas cordobesas" se repetían como una de las postales más curiosas de la previa. Parecía una fiesta más de la selección argentina. Pero alcanzaba con detenerse unos minutos a escuchar las conversaciones para descubrir que, debajo de los cantos, había otro sentimiento que crecía con el correr de las horas: la bronca.

A pocas horas del partido entre Argentina y Jordania, que este sábado cerrará el Grupo J del Mundial en el AT&T Stadium de Arlington, decenas de hinchas argentinos seguían buscando una entrada. Algunos viajaron desde Kansas City después de acompañar al equipo en las dos primeras fechas. Otros llegaron directamente a Texas convencidos de que iban a conseguir un lugar. La mayoría terminó chocando contra la misma pared: la reventa, los precios imposibles (de 1500 dólares para arriba) y la falta de respuestas.

"Estamos tristísimos. Venimos siguiendo a la Argentina desde Kansas, le estamos haciendo el aguante y nos quedamos sin entrada", contó uno de los hinchas consultados por La Voz mientras camina entre los miles de argentinos que transformaron el Klyde Warren Park en una sucursal del Patio Olmos, del Parque Sarmiento o de cualquier plaza donde juegue la selección.

La frustración no pasa solamente por quedarse afuera. También por la sensación de que quienes sostienen el color de las tribunas son, justamente, los que más dificultades tienen para ingresar.

"Estamos viendo cómo japoneses, chinos, peruanos... menos argentinos entran al estadio. Es una vergüenza", resumió con impotencia.

Argentina llega al último compromiso de la fase de grupos ya clasificada a los 16avos de final después de vencer a Argelia y Austria. Frente a Jordania buscará asegurar el primer puesto de la zona para encarar con mejores perspectivas el cuadro de eliminación directa (ante Cabo Verde, el viernes en Miami). Sin embargo, alrededor del equipo de Lionel Scaloni la conversación ya no gira solamente sobre la formación, las rotaciones o el posible rival que viene. En las calles de Dallas, el tema dominante son las entradas.

Los números que aparecen en las plataformas de reventa espantan a cualquiera.

"Te piden dos mil, tres mil dólares. Una locura", protestó el hincha. Y enseguida buscó una referencia que grafique el desconcierto. "En Qatar la final costaba mucho menos que esto. Es una vergüenza".

La decepción también alcanzó a quienes esperaban algún tipo de ayuda institucional. "Hablamos con el amigo de un amigo para ver si llegábamos a alguien, pero todos se hicieron los boludos. Nadie de AFA, nadie de ningún lado se acercó", asegura.

Las palabras salieron con fastidio, aunque sin perder de vista el verdadero motivo del viaje. Porque, pese al enojo, ninguno habla de volver antes de tiempo. Todo lo contrario.

"Igual vamos a seguir alentando. Vamos a estar en todos lados", dijo. Y enseguida dejó una reflexión que va más allá de este Mundial. "Nosotros somos los que vamos a seguir cuando Messi no esté más. Después de Messi esto va a ser otra cosa. Nosotros vamos a seguir acompañando y hoy nos están dejando afuera".

Mientras tanto, el banderazo siguió su curso. Los hinchas de Belgrano cantaron junto a los de Talleres, los de Instituto se mezclan con los de Racing y Estudiantes de Río Cuarto, las monjas volvieron a posar para las cámaras y el fernet corre de mano en mano como si Dallas quedara a la vuelta de Córdoba.

La fiesta estuvo intacta. Lo que cambió fue la preocupación de muchos de sus protagonistas. Porque después de cruzar un continente para acompañar a la selección campeona del mundo, hay argentinos que todavía no saben si el partido frente a Jordania lo verán desde una tribuna o desde la puerta del estadio. Y esa incertidumbre, en medio de tanto celeste y blanco, también forma parte de este Mundial.