Torneo Apertura. Talleres, sin claridad y con ansiedad, tropezó ante Boca y dejó pasar una chance clave en la recta final
El equipo que dirige Tevez cayó 1-0 en el Kempes ante un Boca mixto y resignó más que tres puntos: perdió terreno en la Zona A y evidenció límites futbolísticos justo cuando debía consolidarse entre los clasificados.
El mundo Talleres quedó en modo derrota. No fue una caída más la sufrida este jueves en el Kempes. Fue una de esas que obligan a mirarse al espejo, a revisar certezas que parecían firmes y que, en apenas 90 minutos, se desdibujaron. Boca le recordó, con la contundencia de los equipos grandes, que las concesiones se pagan caro. Siempre.
El 0-1 en el estadio Mario Alberto Kempes dejó una marca más profunda que el resultado. El gol de Adam Bareiro fue la diferencia concreta, pero también el símbolo de una historia que se repite: la eficacia de uno frente a la falta de resolución del otro. Talleres había construido una identidad apoyada en su solidez y en una cierta confiabilidad en ambas áreas. Esta vez, nada de eso alcanzó.

No es la primera advertencia. El recuerdo del cruce por el Clausura pasado, cuando Boca lo eliminó con un 2-0 en la Bombonera, vuelve como eco incómodo. Aquella vez, el equipo conducido por Claudio Ubeda golpeó en sus primeros aciertos. Esta vez, la historia fue más ajustada en el marcador, pero igual de contundente en su mensaje: a este nivel, perdonar es condenarse.
Talleres llegaba en zona de clasificación, instalado en el quinto puesto de la Zona A, con una sensación de crecimiento sostenido. Sin embargo, la derrota lo desplazó y permitió que su rival directo lo supere en la tabla.
Un escenario inesperado en un momento donde cada punto empieza a pesar el doble. La oportunidad de afirmarse entre los que avanzan quedó diluida en una noche en la que faltó claridad y sobró ansiedad.
¡El Príncipe le da la ventaja a Boca! Aranda la abrió, Merentiel asistió y Bareiro la empujó para el 1 a 0.pic.twitter.com/AM3TDj0mWH
— Liga Profesional de Fútbol (@LigaAFA) April 3, 2026
El contexto parecía ideal. El equipo de Carlos Tevez había recuperado piezas importantes en ofensiva como Diego Valoyes y Valentín Depietri. Esperaba por la vuelta de Bruno Barticciotto y apenas tenía dos ausencias: Matías Gómez, por lesión, y Giovanni Baroni, convocado al Sub 17. Con variantes y nombres disponibles, el panorama invitaba a dar un paso adelante. Pero no ocurrió.
Talleres y sus problemas
El problema no fue sólo la falta de gol, sino la ausencia de respuestas colectivas. Talleres intentó modificar su estructura ofensiva, pero terminó recurriendo a un esquema más directo, con extremos abiertos y sin una referencia clara en el área. Apostó a los desbordes de Rick y Valoyes, sumó a Ronaldo Martínez, pero nunca logró transformar esas intenciones en situaciones concretas.
En ese contexto, Franco Cristaldo volvió a quedar demasiado solo en la generación. Es el conductor natural, el que piensa el juego, pero necesita socios que lo acompañen y potencien. Sin conexiones claras, el equipo se volvió previsible, y Boca encontró el escenario ideal para sostener su ventaja sin sobresaltos.
Talleres y sus urgencias
La derrota expone un límite que Talleres deberá superar si quiere sostener su ilusión. No alcanza con la disponibilidad de nombres ni con la intención de protagonismo. Hace falta precisión, sociedades y, sobre todo, eficacia en los momentos decisivos.
Lo que viene no ofrece margen para la duda. Defensa y Justicia, Deportivo Riestra, Estudiantes de La Plata y Unión aparecen en el horizonte inmediato. Cuatro estaciones que definirán si este tropiezo fue apenas un traspié o el inicio de una pendiente peligrosa.

Talleres tendrá que barajar y dar de nuevo. Pero, sobre todo, entender que en este tramo del campeonato las oportunidades no se repiten. Y que, cuando pasan, suelen dejar huellas difíciles de borrar




