Argentina. Una gran despedida con la sangre que pidió “Dibu”, ecos del ruido que rodea a la selección y lluvia de goles
La frase de Emiliano Martínez tras el flojo triunfo 2-1 sobre Mauritania expuso una alarma interna. En un contexto enrarecido, el equipo que dirige Scaloni y lidera Messi mostró otra imagen y goleó 5-0 a Zambia y en lo que pudo ser la última noche de Messi en el país.
“Nos falta un poco más de sangre”. La frase de Emiliano Martínez, apenas terminado el somnoliento Argentina 2-Mauritania 1, fue mucho más que la palabra de un referente caliente. Fue una trompada en la pera de un equipo que dirige Scaloni y lidera Messi que puede cometer el peor de los errores: dormirse en los laureles.
El arquero, conocido por su carácter rebelde y su ímpetu por ir al frente siempre, hizo la lectura del momento y quiso decirlo. Su ascendencia dentro del plantel es tal que nadie lo puso en discusión. Seguro los Rodrigo De Paul, los Lionel Messi, los Leandro Paredes, mejor entrenados para la vida pública, se lo reconocieron puertas adentro. Puertas afuera, no.
El afuera estuvo otra vez en la Bombonera en este segundo amistoso de la selección argentina antes del Mundial 2026. La experiencia Mauritania dejó claro que si estos partidos no terminan en baile, son dañinos. Lastiman. Son peligrosos.
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— 🇦🇷 Selección Argentina ⭐⭐⭐ (@Argentina) April 1, 2026
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🎙 Lionel Scaloni en conferencia de prensa: "Lo importante es que no se volviera a repetir lo del otro día; creo que hoy quedó demostrado que fue un accidente y el equipo trabajando logra jugar bien". pic.twitter.com/SyND8Wr9Jc
Por eso Argentina tenía que ser otra cosa ante Zambia. Tenía que mostrar esa sangre que pidió Martínez y también algo de hambre. Demostrar que todavía hay desvelo por ganar algo más que seguidores en redes sociales. El gol a los 4 minutos de Julián Álvarez lo evidenció a la perfección.

El equipo salió a demostrar que el fuego está intacto. Zambia, un equipo limitado, se defendió para no ser goleado. Eso conspiró contra la idea de que Argentina se floreara. Igual, Messi se inventó el 2-0 para que la noche fuera redonda. Y apenas empezó el ST, Nicolás Otamendi, de penal, encaminó la goleada 5-0 que cerró Valentín Barco en el descuento.
Argentina fue Argentina
El equipo pareció ser el 11 que elegiría el DT para debutar si el Mundial arrancara hoy. Hubo un cambio enorme que se notó desde el vamos. Tenía que hacerlo. En un contexto raro y complejo. El viernes, la dirigencia de Boca decidió hacerle un homenaje a Claudio Tapia y llovieron los silbidos. Un estadio que habló.
Ante Zambia, Tapia no estuvo en el foco. Ya la selección no es escudo para “el Chiqui”, perseguido por la Justicia y también por las críticas de un fútbol argentino donde cada día aparecen chats que involucran a dirigentes con árbitros.
El torneo de 30 equipos, el VAR a dedo y las polémicas de cada fecha esmerilaron la figura del “Chiqui”, quien ya no goza del afecto popular, si alguna vez lo tuvo.
Eso queda en evidencia en cada posteo en sus redes, donde se muestra cercano a los jugadores. El abrazo con Messi para la foto ya no alcanza. Ni siquiera el “10” logra levantarle la imagen. En el medio, se viene un Mundial al que todavía no nos animamos a entrar.
No se siente en la gente. No hay canciones. No hay clima. El vértigo del negocio del fútbol y la sucesión interminable de partidos no invitan a mirar más allá de hoy. Igual anoche la gente acompañó en la Bombonera, que no estuvo repleta. Hay que decirlo. Las entradas a casi $ 500 mil no se corresponden con la realidad del país.
Messi, siempre Messi
Pero está Messi. El último Messi. Y eso alcanza. Alcanza para sostener la ilusión de un equipo que va en busca de algo enorme: el bicampeonato que cierre cualquier discusión histórica sobre cuál equipo fue el mejor de la historia. La Argentina de Messi y Scaloni se despidió del país. También lo hizo Otamendi, quien además marcó un gol de penal. Ahora la espera un Mundial atípico.

Para lo que viene, necesitará eso que pidió “el Dibu”: sangre. Recuperar el hambre. Reavivar la mística. Y confiar, una vez más, en el fútbol eterno del mejor de todos. Suena a mucho. Pero este equipo ya demostró que sabe convertir lo imposible en costumbre.



