El Pulso Mundial. Hasta en un partido "humano", Messi sigue rompiendo la historia

El capitán no tuvo una de sus noches más brillantes, pero dejó una asistencia, alcanzó nuevos récords y ya pone la mira en Inglaterra, el único gigante al que nunca enfrentó.

12 de julio de 2026 a las 01:30 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
Hasta en un partido "humano", Messi sigue rompiendo la historia
Lionel Messi, en el Mundial 2026.

El Messi terrenal tiene un partido humano que le alcanza para ser uno de los pocos que se salvan en una Argentina desabrida, pastosa, previsible y limitada.

El Messi normal, que nunca será normal, rompe más marcas incluso el día en que ni a él ni a su equipo las cosas le salen como pretenden.

Ese Messi de cinco o seis puntos alcanzó un nuevo récord de asistencias, que se suma a los muchos que ya tiene en los mundiales. Pero, además, se convirtió en el primer futbolista de la historia de la selección argentina que disputará tres semifinales de una Copa del Mundo (Brasil 2014, Qatar 2022 y ahora Estados Unidos-México-Canadá 2026). Y lo hará frente a Inglaterra, un rival al que enfrentará por primera vez en su extraordinaria carrera.

"Un partido especial". Así definió el cruce con los ingleses después del 3-1 sobre Suiza.

"Es una potencia. En lo personal, es la primera vez que voy a jugar contra ellos. Jugué contra todos, menos contra Inglaterra. Así que va a ser lindo también por ese lado y quiero vivirlo como lo que es: una semifinal de Copa del Mundo contra una gran selección. Hay que intentar llegar de la mejor manera para volver a competir", expresó.

Si Argentina gana, su capitán disputará la tercera final mundialista de su carrera e irá por un bicampeonato que agrandaría todavía más su legado.

Ese Messi real le dio la asistencia a Alexis Mac Allister para el 1-0, intentó siempre, aunque perdió varias pelotas, sacó un derechazo que pasó pegado a un palo y, en la jugada previa al golazo de Julián Álvarez, exigió al arquero para que, tras el rebote, se gestara el tanto del cordobés (el 2-1).

Habían pasado más de dos horas del final de los cuartos de final cuando Messi, que venía de cumplir con el control antidoping, volvió a dar una muestra de humildad. Habló con todos los periodistas que pudo mientras sus compañeros lo esperaban en el ómnibus.

Y dejó una nueva reflexión que confirma su inagotable hambre de gloria: "Este grupo compite y no deja nunca de insistir, de querer más, de seguir estando a la altura de los mejores. No es normal lo que hizo este grupo: ser campeón del mundo, ganar la Copa América y volver a estar otra vez en una semifinal entre los cuatro mejores. No es normal lo que estamos haciendo. Por eso hay que disfrutarlo como se está disfrutando, como lo está viviendo la gente, como lo vivimos nosotros. Iremos a competir una vez más, como lo hacemos siempre, contra una potencia, contra una gran selección. Ahora hay que intentar descansar e intentar llegar de la mejor manera posible".

Y se fue el Messi normal que nunca es normal, ni siquiera en su versión más terrenal. En un Mundial en el que está construyendo otra campaña enorme, más allá de una actuación con menos brillo que otras frente a Suiza, el capitán irá por nuevos récords en un equipo que necesita de él de la misma manera que él necesita de sus compañeros.

A los 39 años, Messi sigue siendo el centro de atención, mantiene la costumbre de romper marcas y conserva intactos ese espíritu competitivo y esa hambre de gloria que alimentan, partido tras partido, una leyenda que parece no tener techo.