Instituto. Nicolás Guerra: la historia detrás de su particular apodo y una racha que ilusiona

El delantero de la Gloria explicó por qué en su país le dicen “kétchup”. Fue titular en los últimos tres partidos y el equipo los ganó a todos. Y se convirtió en el primer chileno en marcar un gol en el Albirrojo.

15 de abril de 2026 a las 10:00 a. m.
Nicolás Guerra: la historia detrás de su particular apodo y una racha que ilusiona
Nicolás Guerra, delantero de Instituto.

Hay futbolistas que necesitan tiempo. Que primero se acomodan, miran, entienden. Y después, cuando todo encaja, aparecen. En ese punto parece estar Nicolás Guerra, que en pocas semanas pasó de ser una incógnita a una pieza importante en el equipo de Diego Flores.

El delantero chileno, que llegó en enero a Instituto, no solo se metió en el once titular, sino que además acompañó con resultados: jugó desde el arranque en las últimas tres presentaciones y en todas hubo victoria. Atlanta por Copa Argentina, Defensa y Justicia en Alta Córdoba —donde convirtió su primer gol— y Riestra como visitante, en un triunfo que también tuvo valor simbólico por cortar una larga sequía fuera de casa.

Su tanto ante Defensa no fue uno más. Fue el primero de un chileno en la historia del club, un dato que lo ubica en un lugar especial, aunque su foco hoy está en lo colectivo.

“La verdad es que venimos de tres partidos muy buenos. Estoy contento por el grupo. Creo que lo merecíamos por cómo veníamos trabajando y por cómo nos entregamos en cada partido”, aseguró ante La Voz.

El proceso que atraviesa Instituto también incluye un cambio de conducción: de Daniel Oldrá a Flores. Y Guerra explicó cómo impactó eso en el plantel: “Cada técnico tiene su método. Son distintos. Pero lo importante es que el grupo se entrega al cien. Estoy contento porque nos dio herramientas y se ha visto en la cancha que tenemos soluciones, muchas variables para afrontar todo tipo de partidos”.

La vida en Córdoba

Su adaptación fue rápida, casi sin margen de error: “Han sido tres meses recién. Todo muy intenso, muy rápido. Los partidos han sido muy seguidos por eso me tuve que adaptar súper rápido. Estoy contento por todo, la ciudad me recibió de muy buena forma. Tengo que seguir trabajando porque yo sé que puedo dar mucho más”.

En ese camino, también le tocó sumar desde donde podía: “Me tocó entrar pocos minutos en varios partidos. Trataba de aportar al equipo en base a lo que pedía cada juego. Había veces que íbamos ganando y teníamos que aguantar un poco más el resultado, otras veces teníamos que ir a buscarlo. Pero siempre con mucha entrega, creo que eso es lo principal mío”.

Uno de los momentos clave fue el triunfo como visitante ante Riestra, que rompió una racha negativa: “Sabia que el equipo hacía mucho que no ganaba de visitante. Nos hicimos parte de esa racha porque ya somos parte de este club. Y lo sacamos adelante, creo que el grupo se lo merece”.

Sueños latentes

Con ambición, pero sin apurarse, Guerra dejó en claro que todavía no pierde las esperanzas de volver a ponerse la camiseta de Chile: “El sueño de todos es estar en la selección, eso es consecuencia de lo que uno hace en club. Ahora quiero ganarme el puesto acá en Instituto. Pero uno aspira siempre a la selección”.

Y con la mentalidad clara, luego agregó: “Todos los partidos uno sale a la cancha con la idea de poder hacer goles y ganar. Pero hay que estar tranquilos”.

El calendario no da respiro y ya asoma otro desafío importante. Este sábado, Instituto recibirá a Estudiantes de La Plata en Alta Córdoba desde las 17.15.

Será el último encuentro del Apertura como local y Guerra dijo: “Ahora viene un partido lindo ante un gran rival. Pero jugamos en nuestra casa y nos vamos a hacer fuertes ahí”.

Nicolás Guerra fue figura del partido ante Atlanta.
Nicolás Guerra fue figura del partido ante Atlanta. (Copa Argentina.)

La historia de un apodo

Hay un detalle que termina de explicar el presente de Guerra. Su apodo. Ese que nació en Chile y que hoy empieza a cobrar sentido en Córdoba: “Me dicen kétchup por una entrevista que di en Chile. Una nota que dí cuando era más chico”.

Y aquella frase hoy parece escrita para este momento. “El gol llega. El delantero tiene que ser paciente y trabajar duro. Porque cuando llega, llega como el kétchup y se suelta todo (risas)”, supo contar Nicolás años atrás.

En Instituto, mientras tanto, empiezan a comprobar que cuando el gol se destapa, no suele venir solo. Y Guerra parece haber encontrado justo ese punto.

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