Videos. Mundial en cordobés: la noche en Kansas City en la que argentinos le temieron a un tornado
Crónica de la intensa noche del sábado que se vivió en donde la selección argentina espera su debut ante Argelia en el Mundial.
Hay cosas que un cordobés aprende de memoria desde chico. Que en enero hace calor. Que las sierras cambian de color después de la lluvia. Que cuando aparece una tormenta fuerte conviene guardar el auto bajo techo por si cae granizo.
Lo que jamás aprende es qué hacer cuando suena una alarma en el celular para avisarle que podría venir un tornado.
Eso fue exactamente lo que ocurrió este sábado en Kansas City, la ciudad que recibe a la Selección Argentina en el Mundial (debuta el martes a las 22 ante Argelia). Mientras miles de hinchas recorrían el Fan Fest y los equipos ultimaban detalles para sus debuts, una serie de alertas comenzó a aparecer en los teléfonos de todos los que estaban en la zona.
Primero faltaban tres horas. Después dos. Luego una. El mensaje era siempre el mismo: había riesgo de tornado. Para cualquiera que haya nacido y crecido en Córdoba, la situación tenía algo de película estadounidense. Para los habitantes de Kansas City, en cambio, era algo demasiado serio como para tomárselo a la ligera.
La prueba llegó temprano. A las cinco de la tarde, cuando todavía quedaban varias horas de actividades programadas, el Fan Fest cerró sus puertas. Las playas de estacionamiento comenzaron a liberar vehículos rápidamente. Los hoteles recomendaban a los huéspedes dirigirse a zonas seguras y, en caso de agravarse la situación, bajar a los sótanos.
La ciudad empezó a prepararse para algo que todavía no había ocurrido. Y eso, quizás, era lo más inquietante.
Porque en Córdoba uno suele reaccionar cuando la tormenta ya llegó. Acá la gente se organiza mucho antes.
Así se vivió la madrugada del domingo en Kansas City, con ADVERTENCIA DE TORNADO incluida. 😳🇺🇸 pic.twitter.com/2ftsYMzJg6
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) June 14, 2026
Temor y tensión
Este enviado especial vivió el momento más impactante en Los Hornos, un restaurante administrado por argentinos que se ha convertido en punto de encuentro de muchos hinchas albicelestes en Kansas City.
La escena parecía completamente normal.
Había familias cenando, grupos conversando sobre el Mundial y mesas ocupadas por argentinos que habían cruzado miles de kilómetros para acompañar a la Selección. Entre ellos se encontraba incluso parte de la familia de Enzo Fernández. Hasta que el clima decidió cambiar de golpe.
No hubo aviso previo. No hubo transición. De repente apareció una ráfaga de viento imposible de comparar con cualquier cosa habitual en Córdoba. Las sombrillas salieron despedidas, las pantallas comenzaron a moverse peligrosamente, algunas mesas se dieron vuelta y durante varios segundos reinó una sensación de desconcierto absoluto.
Uno de los hijos de Enzo Fernández se llevó un susto enorme y terminó llorando en medio de la confusión. Después llegó la lluvia. Y luego la oscuridad.
La energía eléctrica se cortó y el restaurante quedó convertido en una especie de refugio improvisado. Durante unos 40 o 50 minutos, las decenas de personas que estaban allí permanecieron bajo techo observando cómo el temporal descargaba toda su fuerza sobre la ciudad.
El ruido del viento era constante. La cantidad de agua parecía interminable. Y la sensación era extraña para cualquiera que hubiera llegado desde Argentina.
Mientras tanto, a varios kilómetros de allí, la propia Selección Argentina intentaba sostener un asado de camaradería en su hotel de concentración. Las alertas también llegaron a los teléfonos de los jugadores y por momentos la tormenta amenazó con arruinar una de las tradiciones más sagradas del grupo de Lionel Scaloni. La noche avanzó entre rayos, sirenas y cortes de luz.
Kansas City quedó parcialmente a oscuras.
😅🇦🇷 Dibu Martínez mostrando el ASADO de la Selección, hoy en el MEDIO DE LA TORMENTA. pic.twitter.com/jbNSEiZzQB
— Sudanalytics (@sudanalytics_) June 14, 2026
Susto grande
La amenaza del tornado finalmente no golpeó de lleno a la ciudad, pero alcanzó para alterar toda la rutina de una sede mundialista que hasta unas horas antes estaba enfocada únicamente en el fútbol.
El domingo, como si nada hubiera ocurrido, volvió a salir el sol. Las calles recuperaron su calma habitual. Los entrenamientos siguieron adelante. Los hinchas regresaron a las actividades previas al debut de la Selección.
Pero para muchos argentinos quedará el recuerdo de una experiencia difícil de olvidar.
Porque viajar a un Mundial implica conocer estadios, culturas y ciudades nuevas.
Lo que pocos imaginan es terminar aprendiendo cómo se vive una noche de alerta de tornado en el corazón de Estados Unidos. Y eso, definitivamente, no estaba en ningún mapa de ruta desde Córdoba hasta Kansas City. Y sí, se extraña Córdoba.

