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Sorpresa en el vivac de Arica

Fue como encontrar agua en el desierto de Arica: una carpa promocional de Chile, que brindaba productos típicos y unos reparadores masajes en la espalda.

08 de enero de 2011 a las 10:16 a. m.
Gustavo Aro, enviado especial
Sorpresa en el vivac de Arica

Hay pequeños minutos dentro de las 24 horas que vienen como una gota de agua en medio del desierto. Ayer, en el vivac de Arica, una carpa del gobierno de Chile promocionaba productos regionales, regalaba algunas gorritas y convidaba unas riquísimas aceitunas negras y verdes.

Pero la atracción fue otra oferta, en un sector más reducido de la gran tienda blanca del campamento: una sala de masajes con tres camillas, todo a disposición de los "dakarianos" que conviven en el vivac. Sólo era cuestión de sacar turno (a esa hora no había nadie, pero al mediodía se llenó) y esperar el llamado... Después de eso, siete minutos de masajes relajantes en la espalda.

“Me vino de diez este masaje, porque, la verdad, estaba hecho ‘percha’. Los primeros días, sobre todo cuando pasamos por Córdoba y Tucumán, estuve muerto, muy cansado. Después, con el paso de las etapas fui mejorando, y ahora estoy bien, aunque está clarito que tanto trajín, tanta vorágine, te afecta en lo físico.

Todavía no logro dormir profundamente más de tres o cuatro horas”, dijo Leo Noli, el enviado especial del diario La Gaceta, de Tucumán, uno de los primeros en dejarse llevar por los masajes.

Después de Leo pasaron muchos más (entre los que se cuenta el enviado de Mundo D) y para la hora del mediodía, cuando se corrió la bola de los beneficios de la carpa blanca, ya había cola. "Hay para todos", dijo Daniel, uno de los kinesiólogos, y prometió que el sábado (por hoy) a las 8 ya van a estar disponibles las camillas y las manos mágicas para reducir el estrés y el cansancio de las horas acumuladas por esta maravilla llamada Dakar.