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Las ciudades gemelas del Dakar

Donde late la carrera. En los vivacs conviven tres mil personas entre los equipos que compiten, los periodistas, la gente de la organización y los invitados de los auspiciantes. Toda la logística del armado es de una empresa cordobesa.

06 de enero de 2011 a las 12:00 a. m.
Gustavo Aro, enviado especial a Calama (Chile)
Las ciudades gemelas del Dakar

El mundo dentro del mundo o la ciudad dentro de una ciudad. Así se podrían definir a estos predios cercados y con movimiento durante las 24 horas. Se los conoce como vivac o bivouac (en francés) y son el corazón del Dakar. De allí salen los pilotos a cumplir con el tramo de enlace y el cronometrado de cada día. Ahí regresan después de kilómetros y kilómetros de transitar rutas desconocidas y muchas inhóspitas. Allí comen y duermen los asistentes, los mecánicos, los acompañantes, los propios pilotos, los periodistas, los de la organización... Todos. El comedor es el punto en el que todos confluyen, especialmente a la hora de las comidas. Uno puede estar almorzando al lado de Ciryl Despres, último campeón del Dakar, de un desconocido mecánico o un ignoto asistente de la organización.

Los campamentos duran un día en cada ciudad, pero tienen una logística que lleva mucho más tiempo. "Esto es un proceso que lleva entre siete y ocho meses", explica el cordobés Alejandro Oliva, motorman de esta ingeniería llamada carpas. "Cuando ASO (la empresa dueña de la carrera) decide los lugares por donde va a pasar el Dakar, empieza nuestro trabajo. Vamos a conocer el terreno donde se instalarán los vivacs y también el sector gubernamental de cada lugar, ya que desde allí nos facilitan algunos servicios. Eso se hace en un primer viaje. Luego nos ponemos a trabajar de forma independiente para contratar proveedores. Al final, más cerca de la fecha, se pone a trabajar cada uno de los equipos, que están divididos en cuatro grupos. El grupo 1, que este año nació en Córdoba, ahora ya está armando el vivac en Iquique (Chile), que es la quinta etapa (se corre hoy)", explica Oliva.

Son verdaderas ciudades con mucha seguridad, que es uno de los aspectos en los que mejoraron los vivacs este año. Hoy es mucho más difícil ingresar al campamento respecto a los dos años anteriores, cuentan quienes cubrieron todas las ediciones del Dakar en tierras sudamericanas. Sobre todo en Argentina, donde la pasión por ver a los autos y a los pilotos no tiene límites. Esa pasión lleva al público a querer acercarse lo más posible al circo. Además, el año pasado hubo varios robos, por lo que la seguridad figuró entre los principales aspectos por preservar en esta edición

De a poco, como la competencia en Sudamérica va creciendo año tras año, las empresas ya le tiraron el ojo. Quieren estar en el vivac. ¿Cómo lo hacen? Poniendo una buena cantidad de dinero a los organizadores para no quedar fuera de la movida. En realidad se trata de algo muy nuestro porque esta cuestión tan comercial no existía en África, como tampoco estaba tan desarrollada la logística de los vivacs. Pero ahora existe un sector llamado Dakar services y este año están presentes Personal, Red Bull y Banco Macro, más la propia carpa de ASO. ¿En qué consiste? Las empresas invitan a sus clientes y hacen una visita guiada por todo el predio. Hoy, entre los habitantes habituales del vivac y los invitados, tres mil personas conviven diariamente en los campamentos. Un Dakar, un mundo. Un vivac, una ciudad.