
Colapinto volvió a la F1 y completó la primera práctica: cómo le fue y cómo sigue el GP de Australia
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Redacción La Voz
La expectativa es enorme. La incertidumbre, también. La Fórmula 1 comienza una nueva era con su apuesta por una nueva reglamentación con la que busca patear el tablero, desafiar a pilotos y equipos y abrir el camino al futuro de lo que puede ser la industria automotriz.
Pero más allá de ver cómo le va a Franco Colapinto y a cada una de las escuderías, la Fórmula 1 no está exenta de ver lo que ocurre en Medio Oriente. El conflicto que se inició con la ofensiva militar conjunta entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y la respuesta de la república islámica, que incluye ataques y repercusiones en diferentes países de la zona, genera una gran preocupación en la F1. Muchos capitales provenientes de países o emiratos petroleros son fundamentales en la economía de la categoría. Pero no sólo eso: también son sede de varios Grandes Premios.
Tras el evento principal que se desarrolla este fin de semana en Australia, la Fórmula 1 irá al lejano Oriente: China (15 de marzo) y Japón (29 de marzo). Y luego tiene su continuidad prevista (inicialmente) en Baréin (12 de abril) y Arabia Saudita (19 de abril). El conflicto en Medio Oriente pone en duda el desarrollo normal de esa cuarta y quinta fecha. También las que se deberían correr en la parte final de la temporada en Qatar (29 de noviembre) y Abu Dabi (6 de diciembre).
Vale recordar que cada carrera debe abonar un cannon para poder albergar a la F1. En el caso de estas cuatro sedes, se trata de los sitios que más dinero pagan: Baréin, U$S 52 millones; Arabia Saudita, U$S 55 millones; Qatar, U$S 52 millones; Abu Dabi, U$S 42 millones.

El fin de semana pasado, McLaren y Mercedes debieron suspender unas pruebas previstas con Pirelli en Qatar. Los integrantes de esos equipos pudieron salir con lo justo de ese estado. En ese lugar ya se suspendió la fecha inaugural del Campeonato Mundial de Resistencia (WEC, por su sigla en inglés), en el que participa el cordobés José María López. Se debía disputar el 29 de marzo, pero la FIA (Federación Internacional del Automovilismo) decidió bajar el evento ante la falta de certezas de que el conflicto en Medio Oriente cese. También está en “veremos” la Finalissima del fútbol que Argentina y España deberían disputar en Lusail. Todo esto en medio de una escalada bélica que sufren 13 países y llegó hasta Chipre, que ya pertenece a continente europeo.

El conflicto ya generó grandes complicaciones a la Fórmula 1 para este fin de semana. Los equipos tienen sede en Europa y desde allí se arma toda la parafernalia logística para sus traslados a las distintas carreras. Para ello, se usan aviones (hay siete Boeing 747 de carga disponibles), barcos (cinco cargueros) y camiones (hasta 300). El viaje desde Europa hacia Australia demandó un ajuste de ruta. Habitualmente, se utilizan los hub de Medio Oriente como parte del trayecto. Pero este año debieron desviarse hacia otros puntos, como Singapur y Tanzania, debido a que están cerrados los espacios aéreos de la zona afectada por el conflicto. Esto elevó ostensiblemente el costo del viaje. Por cada carrera, se mueven unas 2500 personas que trabajan en cada evento. Incluso, quienes viajaron desde continente americano, en vez de pasar por Europa y Medio Oriente, decidieron salir hacia Oceanía, vía Dallas.

Por ahora, la FIA y Liberty Media (dueña de los derechos de la F1) se manejan con cautela y están monitoreando lo que ocurre en Medio Oriente. Sopesará la opinión de los especialistas en seguridad en una decisión que tomarán no más allá del 29 de marzo para saber si corre en Baréin y en Arabia Saudita. La Fórmula 1 está acostumbrada a correr contra el tiempo. Si el tiempo del conflicto en Medio Oriente se extiende, la F1 lo tiene claro: el tiempo (del negocio) no para. Esa cuarta y quinta fecha se disputarán. Pero en otro lugar. Imola (Italia) y Portimao (Portugal) podrían ser los sustitutos. La Fórmula 1 no pierde el tiempo.