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Deportes

Opinión. Messi y Scaloni, los líderes de una Argentina que aprendió a ganar sin perder la humildad

La armonía que reina en la Selección no es casualidad. Detrás de los títulos aparece una forma de conducir y convivir que tiene a Lionel Messi y Lionel Scaloni como principales referentes.

20 de junio de 2026, 15:27
Messi y Scaloni, los líderes de una Argentina que aprendió a ganar sin perder la humildad
Lionel Scaloni, el DT de la selección argentina antes del debut en el Mundial 2026.

A la selección argentina le queda un día para volver a presentarse ante el mundo futbolero. Ya lo hizo frente a Argelia, con un triplete de Lionel Messi y un sentido abrazo —con lágrimas incluidas— entre el goleador y su entrenador.

No es la primera vez que Lionel Scaloni se abraza con un jugador o manifiesta una sensibilidad poco habitual en el universo de los directores técnicos. El hombre de Pujato, cuestionado como pocos al asumir el cargo, tiene entre sus fortalezas una que refleja la reciprocidad de afecto y respeto con sus dirigidos, además de su cercanía y sencillez en el trato con la gente.

Ese aspecto esencial se refleja en la tranquilidad y la armonía que reinan en el equipo nacional desde 2018 hasta hoy. El primer tramo de su gestión ofreció los momentos más difíciles, marcados por las dudas sobre su capacidad y el escepticismo en torno a los resultados. Ante cada cuestionamiento, su respuesta se mantuvo siempre dentro de los buenos modos. Cuando llegaron los primeros logros, su postura no cambió y dejó de lado la arrogancia y la soberbia. También es destacable que esa sencillez se expresó fuera de la actividad principal, ya sea al sentarse en la puerta de la casa de sus padres o al saludar a los hinchas durante sus recorridos en bicicleta por distintas provincias.

Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas.
Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas. (AP)

En su ciclo no se registran episodios individuales ni colectivos de mala convivencia, tanto dentro como fuera de la cancha. Como sucede en la mayoría de los planteles deportivos, la estructura jerárquica es piramidal y se manifiesta a partir del rendimiento de cada integrante en el campo de juego. En ese marco, el liderazgo de Messi siempre fue respaldado y reconocido por el resto del plantel y el cuerpo técnico. Ante consultas sobre prioridades, Scaloni dio a entender de manera reiterada que el “10” es quien puede decidir sobre su participación en cada partido, aunque subrayó que las decisiones deben ser consensuadas.

Esa armonía fue destacada hace pocos días por Pablo Aimar, uno de los colaboradores de Scaloni, con quien mantiene una relación que supera lo profesional. Junto a Walter Samuel y Roberto Ayala, consolidan una convivencia en la que predomina el espíritu de grupo, algo que se refleja en los futbolistas.

Lionel Scaloni y Walter Samuel en su arribo con la selección argentina a Kansas.
Lionel Scaloni y Walter Samuel en su arribo con la selección argentina a Kansas. (AP)

Ese sólido cimiento se fortaleció aún más con los títulos obtenidos. La aventura en Qatar, lejos de relajar las exigencias, reforzó una estructura que no muestra grietas ni personalismos.

En plena fase de grupos y tras una victoria inicial, resulta imposible prever el futuro de la selección en el torneo. Lo que sí aparece como evidente es la continuidad en el tiempo de un modo de relacionarse sano y responsable, encarnado por Scaloni y Messi, dos líderes que conviven con naturalidad y a quienes ni la fama ni el dinero han cambiado.