La Voz en el Mundial. Messi, Messi, Messi: el eco que no se apaga en Dallas

La Voz recorrió la ciudad el día después y fue loco ver cómo la gente seguía hablando del capitán argentino.

23 de junio de 2026 a las 08:17 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Messi, Messi, Messi: el eco que no se apaga en Dallas
Hinchas argentinos apoyando a Messi y a la selección argentina en Dallas.

Dallas tiene muchos lugares capaces de detener el tiempo. Uno de ellos está en el centro de la ciudad, en Dealey Plaza, donde una cruz pintada sobre el asfalto recuerda el sitio exacto en el que fue asesinado John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963. Miles de turistas llegan cada año para conocer uno de los escenarios más emblemáticos de la historia contemporánea de Estados Unidos.

Pero esta semana, mientras los visitantes observan el antiguo depósito de libros desde donde partieron los disparos, sacan fotos y escuchan a los guías, hay otro nombre que se cuela una y otra vez en las conversaciones.

Messi. Messi. Messi. Messi.

Dallas amaneció así después del triunfo 2-0 de Argentina sobre Austria en el Dallas Stadium. Después de otra actuación extraordinaria de Lionel Messi. Después de otros dos goles. Después de otro capítulo de una historia que parece no tener fecha de vencimiento.

Argentina recién volverá a jugar el sábado, cuando enfrente a Jordania por el cierre de la fase de grupos. Sin embargo, la selección sigue estando presente en cada rincón de la ciudad. Y su capitán, mucho más.

Los argentinos que siguen al equipo aprovechan los días libres para recorrer Dallas. Visitan museos, parques, restaurantes y los sitios históricos que aparecen en todas las guías turísticas. Pero incluso lejos del estadio, lejos de las camisetas celestes y blancas y lejos de las tribunas, la conversación siempre termina en el mismo lugar. Messi. En Dealey Plaza, entre turistas de todas partes del mundo, aparece un argentino que viajó desde Asunción del Paraguay. Hace 27 años que vive allí, pero mantiene intacta la pasión por la selección.

Y cuando habla de lo que vio el día anterior, cuesta encontrar una palabra que no termine conduciendo al mismo nombre. "Messi, Messi, Messi, Messi. ¿Qué podemos decir que no hayamos dicho de él? Es nuestro capitán, nuestra bandera en el mundo. Es el que nos dio una chapa un poquito mejor a los argentinos", cuenta. Habla rápido. Como si todavía estuviera sentado en la tribuna. Como si el partido todavía no hubiera terminado. "Y la verdad es que no te deja de sorprender. Nunca te deja a pata. Cuando pensás que se relaja o se puede ir para abajo, te demuestra que tiene una resiliencia constante. Y ayer en la cancha fue una locura. Una locura que sólo él genera". La emoción lo lleva de nuevo a las tribunas del Dallas Stadium.

A ese momento en el que decenas de miles de argentinos celebraron abrazados sin conocerse.

"Me vine solo desde Paraguay. Y me abracé con el primero que tenía al lado. Messi, Messi, Messi, Messi y más Messi". Quizás ahí esté una de las explicaciones del fenómeno. Messi ya no es solamente un futbolista. Es una experiencia compartida. Una excusa para viajar. Para cruzar continentes. Para abrazarse con desconocidos.

Para sentir que durante un rato todos pertenecen al mismo lugar.

"Nos hizo mejores en todo el mundo. Yo me quedo con esa. Nos hizo una vida mejor y es el ejemplo de muchos. Reinventarse y seguir, intentar, intentar y otra vez intentarlo".

La frase queda flotando en el aire. Y resulta difícil encontrar una definición más precisa.

Porque a los casi 39 años, Messi sigue haciendo cosas que parecían imposibles incluso cuando tenía 25. Sigue marcando diferencias. Sigue decidiendo partidos. Sigue obligando a que miles de personas organicen vacaciones, gasten ahorros y recorran miles de kilómetros para verlo jugar una vez más.

En Dallas se percibe en cada esquina. Los taxistas preguntan por él. Los vendedores preguntan por él. Los turistas preguntan por él.

Y los argentinos, directamente, parecen incapaces de hablar de otra cosa. El hincha que llegó desde Paraguay sonríe cuando recuerda lo vivido. Y vuelve a caer en la repetición que domina la ciudad desde hace horas.

Los hinchas argentinos en Dallas siguen asombrados por Messi.
Los hinchas argentinos en Dallas siguen asombrados por Messi. (La Voz)

"Messi, Messi, Messi, Messi. Te amo, Messi. Sos mi ídolo". Después llega otro recuerdo.

Uno que probablemente conservará para siempre. "Estuvimos en la cancha ayer. Vimos el gol número 18. Tuvimos la oportunidad de verlo convertirse en el máximo goleador de los mundiales. Lo filmamos, lo pasamos a toda la familia. Una locura lo que vimos ayer. Un placer haber estado ahí y vivir ese momento".

Dealey Plaza sigue recibiendo turistas. Los colectivos siguen llegando. Las cámaras siguen apuntando hacia el lugar donde la historia cambió para siempre aquel mediodía de 1963.

Los hinchas argentinos en Dallas siguen asombrados por Messi.
Los hinchas argentinos en Dallas siguen asombrados por Messi. (La Voz)

Pero durante estos días del Mundial, Dallas también está siendo escenario de otra historia.

Una que no tiene tragedia ni misterio.

Una que se cuenta entre aplausos, camisetas argentinas y teléfonos celulares grabando cada movimiento. Una historia que miles de personas sienten que están presenciando en tiempo real. Por eso el eco sigue resonando. Messi. Messi. Messi. Porque Argentina juega recién el sábado.

Pero en Dallas, el partido de Messi todavía no terminó.