La estrella para "Cuti" Romero recibió la remera del Belgrano campeón y se emocionó ante La Voz
El defensor tiene su celeste con la estrella arriba en el escudo y el nombre Romero en su espalda. Pasó después del 2-0 a Austria.
El partido había terminado hacía un rato. Argentina acababa de vencer 2 a 0 a Austria y dar otro paso firme en el Grupo J del Mundial 2026. Cristian Romero, una vez más, había sido titular en la defensa de la selección y había cumplido con esa tarea que parece haber convertido en una costumbre: hacer que todo resulte más sencillo de lo que realmente es.
Y pese a la lesión que lo viene molestando y no lo deja estar al 100... salía de la zona mixta del Dallas Stadium con una gran sonrisa. Una que se le agrandó cuando vio la caja que tenía La Voz para entregarle.
A su alrededor seguían las entrevistas, las cámaras, los pedidos de fotos y los compromisos propios de una Copa del Mundo. Pero durante unos minutos el Mundial quedó a un costado. Porque desde Córdoba había llegado algo que tenía otro valor.
No era una medalla. No era un reconocimiento de la FIFA. No era un premio internacional.
Era una camiseta de Belgrano. Una camiseta especial. La camiseta que el club mandó hasta Texas para entregarle al futbolista que nació futbolísticamente en Alberdi, que se formó en Villa Esquiú, que debutó en Primera con la celeste y que, aún después de conquistar el mundo con Argentina, sigue hablando de Belgrano cada vez que puede.
El regalo tenía un detalle imposible de ignorar. Sobre el escudo brillaba la estrella que acredita al Pirata como campeón del Torneo Apertura 2026. La estrella que Romero no pudo ver en persona. Porque mientras Belgrano se preparaba para disputar aquella histórica final ante River del 24 de mayo, el defensor debió regresar a Inglaterra para continuar con la recuperación de una lesión. Estuvo cerca. Muy cerca. Pero no pudo quedarse para presenciar una de las jornadas más importantes en la historia del club.
Por eso la escena tuvo algo de reparación. "Pará, no te me vayas. Mirá lo que tenés ahí adentro", fue la invitación antes de abrir la bolsa. Romero observó la camiseta. La recorrió con la mirada. Descubrió la estrella. Y después la dio vuelta.
En la espalda aparecía su apellido. Romero
La camiseta de Belgrano campeón con su nombre estampado.
Un regalo enviado especialmente por el club y entregado por La Voz del Interior en Arlington, apenas unos minutos después de otro triunfo argentino en la Copa del Mundo. "¿Qué significa ese título para vos?", llegó la pregunta.
Y la respuesta salió inmediata. "Muy contento, la verdad, por el club, por todos los chicos. Conozco a muchos de ellos y a todos los dirigentes. La verdad que están haciendo un gran trabajo".
Romero habló como habla un hincha. Como alguien que sigue conectado con lo que ocurre en Alberdi aunque viva a miles de kilómetros y juegue en las ligas más importantes del planeta.
Luego agregó: “Muy contento por el club, qué bien merecido está este título”.
Las palabras tuvieron un peso especial. Porque no llegaban de cualquier futbolista. Las decía uno de los mejores defensores del mundo. Un campeón del mundo. Un referente de la selección argentina. Pero también un producto genuino de Belgrano. Un futbolista que nunca ocultó de dónde viene.
La charla tenía reservado un último momento.
“¿Te gustaría cerrar todo eso?”, se le preguntó, en referencia a una posible vuelta al club.
Romero sonrió. Y dejó una frase que encendió todavía más la ilusión de los hinchas. "Esperemos. Esperemos que sí". No prometió fechas. No habló de contratos. No hizo anuncios.
Pero alcanzaron cuatro palabras para disparar miles de sueños. Porque el Cuti tiene contrato vigente con Tottenham y su presente continúa estando en la élite europea. Sin embargo, en el fútbol argentino hay historias que no se miden únicamente por la lógica del mercado. Y la relación entre Romero y Belgrano pertenece a esa categoría.
Quizá por eso el video de la entrega explotó rápidamente en las redes sociales de La Voz. Los comentarios se multiplicaron casi de inmediato. Muchos celebraban el gesto. Otros agradeciendo el reconocimiento a uno de los grandes embajadores del club. Y una enorme cantidad de hinchas pidiendo exactamente lo mismo: que vuelva. Que alguna vez regrese. Que el chico que salió de Villa Esquiú vuelva a ponerse la camiseta celeste para jugar en Alberdi. Mientras tanto, la realidad es otra.
Romero sigue defendiendo a la selección argentina en un Mundial y continúa construyendo una carrera extraordinaria en Europa. Pero por unos minutos, en una zona mixta de Arlington, Texas quedó claro que algunas cosas no cambian. Porque los kilómetros pueden ser infinitos. Porque pueden pasar los años. Porque pueden llegar los títulos, la fama y los estadios repletos. Pero hay vínculos que sobreviven a todo. Y cuando el Cuti tomó entre sus manos esa camiseta con la estrella de campeón, la distancia entre Alberdi y Texas pareció desaparecer por completo.

