Para 2027. Las grandes obras en el estadio de Belgrano quedarían para el próximo año
Difícil desde lo económico, el club no encararía obras de consideración en el Gigante y en el 2027 hará de local en la Libertadores en el Kempes.
Cuando la vuelta olímpica de Belgrano por quedarse con el Apertura de la Liga Profesional aún retumbaba en las callas de toda Córdoba, hubo muchas especulaciones sobre una serie de refacciones que se iban a concretar en el estadio Julio César Villagra, para dejarlo en condiciones y jugar allí la Copa Libertadores de 2027.
Para poder jugar partidos internacionales en el Gigante, hay dos obras clave que deben concretarse en el corto plazo, para poder lograr la habilitación del Gigante.
Por un lado, la modificación del sistema lumínico, que es la más compleja y costosa. Por otro, la construcción de palcos destinados a autoridades de las delegaciones visitantes.
Remover las cuatro torres actuales demandaría una inversión cercana al millón de dólares y con un plazo estimado de ejecución cercano a los seis meses.
Pero lo concreto es que cuando la espuma empezó a bajarse y más allá que el proyecto está terminado y en el escritorio del presidente, los números que la tesorería está manejando no tienen el respaldo que se necesitaría por estos días para comenzar la obra.
Lo que en un primer momento parecía una decisión política tomada y un gran anuncio para la hinchas, fue mutando a la conveniencia de una mayor y mejor recaudación, además de destinar los fondos a otras necesidades que se deberían cubrir estos días y no para esta obra.

Tras las primeras reuniones de la mesa ejecutiva y de ver con calma los números que deben destinarse tanto de las obras como de las factibles recaudaciones de la Libertadores jugando en el Kempes, la idea del estadio de Alberdi retocado empezó a cambiar y comenzó a quedar se lado como prioritario.
Con dinero escaso, premios por pagar y un semestre por delante en el que hay que lograr la reactivación de la gente para renovar abonos y sumarse como socios, todos los caminos están conduciendo a que en el 2026 no habrá mejoras significativas en el estadio ni inicio de obras para jugar allí la Libertadores, además se dispondrá para el año próximo un nuevo análisis de la situación.
Primero lo político
Por estos días, la vida política del club está ocupando el mayor tiempo de las charlas y la modificación del estatuto es clave para hacer todo lo que se pretende.
Por un lado, para encarar grandes obras en el Gigante es necesario retocar algunos artículos del estatuto, pues hoy la directiva no puede tomar una deuda para iniciar una fuerte inversión, porque el artículo 52 sostiene en su inciso b) que para “Edificación de inmuebles por un valor mayor del 12% del presupuesto general” debe aprobarse por asamblea extraordinaria.
Pero, esa asamblea especial, que podría ser llamada para agosto o setiembre, tiene una pata política que es la que más desvela a los integrantes de la CD, porque en la misma debe resolverse si se autorizará un período más a Luis Artime como presidente, si se lo dejará integrar la comisión en otro cargo de menor rango o si su mandato llega a su fin en abril del año próximo como lo establece el artículo 65 en la actualidad.
El dinero no abunda y los compromisos golpean la puerta. Por eso el Kempes es la mejor opción para jugar la Libertadores, porque puede vender una mínima de 45 mil entradas y no desembolsar para hacer un cambio en el Gigante.



