
El momento de Santiago Fernández: la oportunidad que se gana y se defiende
Por
Redacción La Voz
En el horizonte aparece el partido ante Boca Juniors, y Talleres viene de un resonante triunfo ante Independiente de Avellaneda, punto alto de un ciclo de nueve puntos de los que sacó siete.
En el medio, Santiago Abel Fernández cumple sueños: volvió al 11 tras la rotación con Argentino de Merlo en Copa Argentina y ya no salió más. Se impuso a José Luis Palomino. Nada más y nada menos, en un momento difícil y en el que los pibes del club le dieron una respuesta a la altura ante el bajo rendimiento general, las lesiones de los refuerzos y la demora de otros.
En ese Talleres, que entró a la zona de clasificación, “el Mariscal”, el apodo que le puso Alexander Medina, quien lo hizo debutar, fue clave. “Los ánimos han cambiado mucho del año pasado a hoy. Aprendimos muchísimo de lo que pasamos. Lo que importaba, a principio de año era empezar a sumar. Se ve un lindo ambiente, tenemos una competencia muy sana. Estamos sacando algunos resultados. Estamos contentos”, dijo “Santi”, quien hoy cumple 21 años, en el mano a mano con La Voz.
–¿Cómo te sentís siendo parte la inserción de los jugadores del club con participaciones importantes como Augusto Schott, Giovanni Baroni y Valentín Dávila (debuts con gol), convocatorias a sus selecciones, como vos fuiste mundialista juvenil, estreno de Timoteo Chamorro, vuelta de Emiliano Chiavassa, 10 jugadores del club sobre 23 convocados?
–Vivo el sueño por el cual tanto luché. Por el cual decidí dejar a mi familia y a mis amigos a un lado. Todo ese sacrificio está dando resultados. Me siento muy contento. También por los chicos. Es algo que no estaba pasando en Talleres y que cambió. Se ve que “Gio” es un jugadorazo, “Valen” también; Schott, obviamente, desde hace rato; Chiavassa y Chamorro también. Lo que han mostrado fue buenísimo. Se pueden mostrar en el club que aman y que es lo que quisieron toda su vida.
–Llega Boca. ¿Qué partido es?
–Son partidos hermosos para jugar, que uno sueña de chiquito con jugar. Te dan una motivación extra, tenés que cumplir y estar a la altura. Se juega mucho. Entonces si bien intento estar tranquilo obviamente, que te juegan un poco las ansias. Sé que hay que estar positivo. Sé que lo voy a hacer bien. Lo he hecho bien. Después de todo estoy viviendo lo que siempre soñé.
–¿Para qué está Talleres?
–Nos propusimos entrar entre los primeros ocho. Mientras más alto, mejor. Es paso a paso. Es muy parejo.
–Antes, los pibes se cambiaban aparte. Si no había lugar, pedían permiso para hacerlo al lado de los profesionales. ¿Ahora?
–Sí, lo sabía y ha cambiado muchísimo. El más chico tiene el mismo respeto con el más grande y viceversa. El respeto es muy grande. Es lo que hace que hoy estemos todos bien, que tengamos un buen grupo, que haya un ambiente lindo. Es bueno, que haya cambiado todo eso, porque quizá antes cuando eras chico subías y te ninguneaban. Obviamente es normal, pero que haya cambiado bastante eso, es muy bueno.
–¿Cómo es la relación, por ejemplo, con Palomino, el que te ha tocado reemplazar?
–Muy buena. "Palo" es muy buena gente. La competencia es muy sana. Antes de cada partido me dice: “Dale ‘Papu’. Como siempre”. A mí y a Catalán. Nos alienta como lo hacía yo, en su momento. Eso es fundamental en el grupo. Sabemos que competimos sanamente.
–Tras el Mundial sub 20, te tocó esperar, pero en la rotación contra Argentino de Merlo te quedaste en el 11. ¿Cómo fue ese proceso?
–Siempre es complicado no jugar. Yo perdí el puesto por haber ido al mundial. Me reemplazó un compañero que lo hizo muy bien. Cuando yo vuelvo del mundial, no iba a esperar a que fuera fácil y que me pongan a jugar. Sí peleaba por eso, pero jugaban José y Cata que lo estaban haciendo muy bien. Entonces, a mí me tocaba respetar el lugar y pelearla. Como siempre lo hice. Entonces, era respetar el lugar que estaban teniendo ellos y tratar de ganar un puesto en los entrenamientos.
–Ahora que los chicos se fueron a Ezeiza, ¿mantenés la expectativa para el sub 23 o la mayor?
–Sí. Uno siempre sueña con ir a la selección. Quizá hoy no es mi momento. Tengo que esperar, quizá no es hoy. Entonces hoy estar enfocado en el club, disfrutar y esperar, obviamente, que es lo que uno sueña, que esa chance llegue.


–¿Cómo fue la vuelta al equipo?
–Tevez dio el equipo por Copa Argentina y ahí volví a jugar. Cumplí y ahí me tocó la seguidilla. En un principio, jugaba sólo dos. Me sentía muy cómodo. Es mi posición natural. Después con línea de tres centrales, de stopper o líbero, también me sentí cómodo. Para cubrir la espalda a mis dos compañeros. Eso me gusta. El puesto que menos había jugado era de central izquierdo. Al principio, sí me costaba porque es diferente. Es diferente el perfil en el cierre, quizá para salir jugando y despejar. Ir sumando en esas posiciones es muy positivo. Adaptarse a diferentes posiciones es muy bueno. Hablamos mucho con Catalán.
–¿Cómo es con el resto de los referentes? ¿Esperás sus devoluciones después de los partidos?
–Sí. Si hay alguna jugada destacada. Por ejemplo, ante Independiente, la pelota que le pateó a Montiel a Guido. Fue fuerte. La tapó y pegó en el travesaño. “Guido, qué bochón que tapaste”, le dije. Ahí hablamos un rato, nos reímos, pero no hablamos mucho del partido en general, o por lo menos yo.
–¿Le sacaron un asado a Tevez?
–Sí, prometió que lo iba a pagar.
–¿Schott le metió el pecho por el triunfo ante Independiente?
–Ja. Sí.
–¿De dónde lo tenías a Tevez?
–La serie la vi cuando apenas salió. Lo vi cuando jugaba en la Juventus, recuerdo poco de los dos Manchester. Tremenda carrera.
–Te fajaste con Jara y Alarcón; también con Passerini, que son referentes y de trayectoria. ¿Qué te pasó a vos?
–De chico, cuando entraba a la cancha me transformaba. Defiendo lo mío y lo de mis compañeros. Lo vivo así. Hay que vivirlo así. Trato de dejar todo. Estoy viviendo mi sueño. Tengo que aprovecharlo.

–El presidente Andrés Fassi admitió que rechazaron una oferta del Al Nassr, donde juega CR7. ¿Preferís mantenerte al margen como en su momento se conoció que te seguía Cagliari?
–Me enteré por medio de mi representante Emmanuel Juárez. Siempre está presente. Pero no profundizamos nada. Estoy tranquilo, hoy mi cabeza está en el club.
–¿Sigue vigente la frase, entonces?
–Sí, mato y muero por nuestra camiseta.
–¿Qué vivís con la gente en la calle, en las prácticas y en la virtualidad de las redes?
–Es difícil de explicar. Me pone muy contento. Ver a chicos chiquitos, a tal punto de casi largarse a llorar. Eso es muy fuerte. Soy una persona normal. Que me vean y hablen así... Siempre voy a estar agradecido con el hincha. El cariño que me han demostrado desde el partido en el que debuté con Atlético Tucumán. Sinceramente no esperaba tener tanto cariño. Eso me pone orgulloso.
–¿Y con Fassi? ¿Es cierto que hablan de Luis Galván, el mejor defensor de la historia de la “T” y campeón mundial?
–Estuvimos hablando un poco de Galván con Andrés. Cuando va a los entrenamientos, cruzamos algunas palabras. Creo que es un gran tipo y siempre trata de hablar con nosotros. Así que el otro día estuvimos hablando de Galván. Con él y con “la Rana” Valencia, también ídolo del club y campeón del mundo. Es importante hablar con ellos.