Mundial en cordobés. Messi hizo un Mundial de crack, el respeto de los españoles antes de la final con Argentina
La Voz recorrió Times Square, donde comenzaron a multiplicarse los hinchas españoles en la previa de la definición del Mundial. Hablaron del equipo de Lionel Scaloni, elogiaron a Lionel Messi y dejaron un deseo: que la copa viaje a Europa. Todo, en un clima de convivencia que sorprende en el corazón de Nueva York.
Hay un detalle que empieza a cambiar el paisaje de Times Square. Las camisetas celestes y blancas siguen siendo mayoría, los bombos argentinos continúan marcando el ritmo y los cánticos aparecen en cualquier esquina. Pero, de a poco, entre la multitud empiezan a asomar camisetas rojas, bufandas de España y un acento diferente que rompe el predominio argentino.
La final del Mundial ya se siente. Y también empieza a respirarse desde la otra vereda.
Después de recorrer Kansas City, Dallas, Miami y Atlanta siguiendo a la Selección, el viaje desemboca en Nueva York, donde el torneo llega a su última estación. Allí, en una de las esquinas más famosas del planeta, miles de personas conviven mientras esperan el partido que definirá al nuevo campeón del mundo.
No hay insultos, no hay tensión ni cruces. Hay fotos compartidas, alguna chicana futbolera y mucho respeto. Quizás porque enfrente está el campeón del mundo. Quizás porque del otro lado aparece una selección que también enamoró durante el torneo.
Los españoles lo reconocen desde la primera respuesta.
"Las sensaciones son un poquito igualadas. Pensamos que podemos competir, pero la selección argentina nos da respeto", admite un hincha que pasea con su familia por Times Square.
No habla desde el miedo. Habla desde la admiración.
"Creemos que podemos llegar hasta el final. Esperemos que el domingo sea nuestro día", agrega.
El optimismo se mezcla con la prudencia. Nadie subestima al rival.
Otra simpatizante española prefiere quedarse con el recorrido.
"Lo importante es que hemos llegado hasta aquí. Ahora, que gane el mejor".
La frase se repite en distintos rincones de la plaza. Es la sensación de una hinchada que sabe que enfrente tendrá a un equipo acostumbrado a estas citas.
Un hombre, envuelto en una bandera española, resume esa idea.
"Va a ser un partido muy competitivo. Argentina es una gran selección. Tiene sus tres estrellas y se ganó ese respeto futbolísticamente".
Después sonríe y, como corresponde, tira para su lado.
"Nos tendría que dejar esta segunda estrella a nosotros", dice entre risas.
Pero si hay un nombre que aparece una y otra vez en la charla, ese es Lionel Messi.
Para los argentinos es el capitán, el emblema y el gran responsable de haber llevado otra vez a la Selección hasta una final del mundo.
Para los españoles también es el jugador que puede cambiar cualquier partido.
"He visto todos los encuentros y ha jugado de maravilla. Ha creado muchísimo peligro. Es un crack", reconoce uno de los hinchas.
Incluso desea que siga jugando algunos años más.
"Que pueda aguantar un par de añitos todavía".
Otro va todavía más allá.
"Yo creo que este ha sido el mejor Mundial de Messi".
La afirmación sorprende porque llega desde la hinchada rival.
"Hizo mucho para remontar partidos. Contra México, contra Inglaterra... fue determinante".
Sin embargo, enseguida aparece la esperanza española.
"Messi tiene ese toquecito de calidad, pero a ver si el bloque colectivo de España puede conseguir frenarlo".
La confianza está puesta en un equipo que, según ellos, funciona mejor como conjunto que desde las individualidades.
Aun así, el respeto nunca desaparece.
Quizás por eso el cierre de la charla termina alejándose de cualquier rivalidad.
"Lo más importante es que somos dos equipos hispanos. Que gane el mejor".
Y aunque enseguida aclaran que esperan que la Copa del Mundo viaje hacia Europa, tampoco esconden que, si finalmente la levanta Argentina, el campeón también será un rival digno.
Antes de despedirse, uno de los españoles deja otra perlita.
"Ojalá podamos ir a Córdoba. Los cordobeses son muy buenos, tranquilos y relajados. Los porteños... un poquito más virulentos", bromea entre carcajadas.
La escena vuelve a resumir lo que se vive en Nueva York. Faltan apenas horas para una final que tendrá en vilo al planeta, pero el clima, por ahora, es de convivencia. Argentinos y españoles comparten fotos, intercambian opiniones sobre Messi y hasta se desean suerte.
Después llegará el fútbol. Llegarán los nervios, las promesas y los noventa minutos más importantes del Mundial.
Pero, mientras Times Square sigue iluminando la noche, la final ya empezó a jugarse. Y en esa primera batalla, la del respeto mutuo, parece que ya hubo un ganador.
Hay un detalle que hace todavía más especial la escena. Mientras argentinos y españoles intercambian pronósticos, se sacan fotos y debaten quién levantará la Copa del Mundo, las gigantescas pantallas de Times Square parecen tener un solo protagonista. Una y otra vez aparece Lionel Messi. En una publicidad, en un video, en una imagen que vuelve a repetirse. Como si el capitán argentino observara desde lo más alto cada conversación que se da en el corazón de Nueva York.
Las camisetas celestes y blancas siguen siendo mayoría, los bombos argentinos continúan marcando el ritmo y los cánticos aparecen en cualquier esquina. Pero, de a poco, entre la multitud empiezan a asomar camisetas rojas, bufandas de España y un acento diferente que rompe el predominio argentino.
La final del Mundial ya se siente. Y también empieza a respirarse desde la otra vereda.

