Informe. De Ezeiza a Tribunales: la AFA cierra filas y congela el fútbol con el paro para marzo
La trastienda de la inédita medida que se gestó el lunes y que detendrá los torneos entre el jueves 5 y el domingo 8 de marzo.
La decisión del Comité Ejecutivo de la AFA de detener la disputa de los torneos de todas las categorías entre el jueves 5 y el domingo 8 de marzo alinea a la dirigencia detrás de las figuras dominantes del presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, y del tesorero, Pablo Toviggino. Ambos deberán declarar (Tapia el 5 y Toviggino el 6) en la causa en la que el juez en lo Penal Económico Diego Amarante investiga una presunta evasión impositiva y previsional de la entidad por más de $ 19 mil millones.
Según pudo confirmar La Voz, Tapia fue quien, de manera elíptica, le pidió al Comité tomar una medida colectiva que lo respaldase al presentarse ante la Justicia. “Ahora vienen por nosotros, pero mañana van a venir por ustedes”, dijo “Chiqui” tras lanzar una crítica contra el Gobierno y algunos grupos periodísticos durante la reunión del lunes pasado en el predio Lionel Messi de Ezeiza.
Esa frase fue la señal que decodificaron los dirigentes de Primera División para impulsar un paro inédito en la historia del fútbol argentino. Desde su creación, en 1934, nunca antes los clubes nucleados en la AFA habían detenido la actividad. Siempre fueron los jugadores quienes pararon para reclamar reivindicaciones sectoriales o por conflictos salariales.
Ante una amenaza externa, la dirigencia volvió a hacer lo que hizo tantas veces: defender sus posiciones en bloque. Desde el jueves 5 de marzo, Tapia y los demás dirigentes acudirán a Tribunales con un gesto de poder contundente, en un mensaje hacia el Gobierno nacional, el juez Amarante y la Cámara Nacional en lo Penal Económico. La señal es clara: tienen la capacidad de detener la totalidad del fútbol –desde la Primera División hasta las inferiores– con un simple chasquido de dedos.
El fútbol argentino resuelve sus cuestiones con sus propios modos y códigos, que no siempre coinciden con los de otras culturas. Paranoicos y desconfiados por naturaleza, los dirigentes reaccionan de mala manera cada vez que la política o la Justicia quieren poner claridad. Lo interpretan como una intromisión.
A la hora de ver debajo del agua, los dirigentes identifican un nuevo adversario. Ya no es el presidente Javier Milei ni el expresidente Mauricio Macri quienes buscan convertir a los clubes en sociedades anónimas deportivas. El nuevo foco de conflicto es Arca, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero, que impulsa la denuncia contra la AFA y depende políticamente de Santiago Caputo, el poderoso asesor del Gobierno nacional. Ningún expediente avanza sin su aval.
Incluso circula que la avanzada contaría con el respaldo de la Embajada de los Estados Unidos y que Andrés Vázquez, titular de Arca y designado por Caputo, habría tenido reuniones allí. Nunca se conoció un interés previo suyo por involucrarse en el fútbol, pero ahora sí aparece en ese escenario.
Poder vertical y absoluto
Podría parecer un exceso frenar la pelota un fin de semana completo porque cuatro dirigentes centrales (Tapia; Toviggino; el actual secretario, Adrián Malaspina, y el anterior, Víctor Blanco) y su funcionario clave (el director general, Gustavo Lorenzo) deben comparecer ante un juez.
Pero el concepto vertical y absoluto con el que Tapia y Toviggino conducen el día a día del fútbol repele cualquier investigación. Reclama alineamientos claros e indudables. Nadie puede –ni quiere– correrse del libreto. “Si tocan a uno, nos tocan a todos”, repiten.
En un año mundialista, los premios y castigos trascienden ascensos, protecciones, arbitrajes favorables, reparto de dividendos o beneficios para quienes se disciplinan.
Dentro de 117 días, la selección argentina debutará en Kansas ante Argelia, en el primer partido del Mundial tripartito de Estados Unidos, Canadá y México. Y nadie quiere quedar afuera.
La AFA acostumbra a invitar a los mundiales (con pasajes, estadías en hoteles cinco estrellas y generosos viáticos en dólares) a los presidentes de los 30 clubes de Primera A, a todos los miembros del Comité Ejecutivo y a dirigentes cercanos de todas las categorías. 40 días a cuerpo de rey es un privilegio que, según el grado de apoyo a las políticas oficiales, también puede incluir a esposas, a hijos, a novias y a “amantes”. La AFA no escatima recursos.
Por eso, en los tiempos de Julio Grondona y ahora en los de “Chiqui” Tapia, en la AFA no se vota, o se vota por unanimidad. Nadie quiere quedar en la foto con el brazo en alto en contra de una iniciativa del presidente y del tesorero. El único consenso posible es aprobar sin debate todo lo que se les ocurra.
Muchas veces, lo que se aprueba en público se cuestiona en privado. Pero nadie quiere quedar expuesto. Y compiten por ofrecer el gesto de apoyo más contundente o por rendir las mayores pleitesías políticas en busca de beneficios futuros. La lista de los “secanucas” sería demasiado larga.


