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Poco. Deudas de juego y solidez defensiva: el saldo de los clásicos en Belgrano y en Talleres, para una exigencia que aumenta

A pesar de sumar cuatro de seis puntos y mantener sus vallas invictas con victorias sobre Estudiantes de Río Cuarto e Instituto, respectivamente, el empate en el clásico cordobés dejó a la "B" sin el liderazgo de la Zona B y a la "T" con la necesidad de mejorar su volumen de juego ofensivo, de cara a lo que viene en el Apertura.

16 de marzo de 2026, 12:17
Deudas de juego y solidez defensiva: el saldo de los clásicos en Belgrano y en Talleres, para una exigencia que aumenta
Reacciones. Catalán aplaude delante de sus compañeros en un gesto aprobatorio del empate alcanzado por Talleres ante Belgrano. A Zelarayán y a Belgrano no les cerró el empate.

La reciente doble jornada de clásicos dejó un balance agridulce para Belgrano y para Talleres: los números parecen sonreírles más que el rendimiento desplegado sobre el césped. Belgrano (19 puntos) y Talleres (15 puntos) lograron una cosecha idéntica: cuatro de las seis unidades en disputa en los clásicos, producto de sendas victorias previas y un empate sin goles en el duelo directo entre ambos en el Gigante de Alberdi.

El Pirata venía de imponerse ante Estudiantes de Río Cuarto por 1 a 0, mientras que el Matador había hecho lo propio frente a Instituto, con un 2 a 0 cerrado sobre el final. Sin embargo, el empate en el estadio Julio César Villagra tuvo un costo colateral para el equipo de Alberdi.

Al no poder vencer a Talleres en el Gigante, el equipo dirigido por Ricardo Zielinski perdió la cima de la zona B. El liderazgo quedó ahora bajo el control de Independiente Rivadavia (20 puntos), que aprovechó la paridad en Córdoba y venció a Gimnasia de La Plata en un vibrante 3 a 2. Esta pérdida de la punta se da en un contexto en el que el rendimiento futbolístico del Celeste ha quedado bajo la lupa, después de haber reunido a los más talentosos y tras ganar con la rotación realizada en Río Cuarto. La "T" también dejó objetivos pendientes en lo que respecta a la generación de juego. El camino en busca de una identidad de juego sigue siendo difícil para el equipo de Carlos Tevez.

Para los hinchas, el empate no cerró. Ninguno quiere perder, pero hay empates –por caso, el del domingo– que molestan por la forma en que se dan.

Pasa cuando el marco es más grande que el cuadro. El Mundo Belgrano y el Mundo Talleres merecen otra imagen.

Clásico de pocas luces y sociedades bloqueadas

Desde el análisis estrictamente futbolístico, el clásico de Alberdi fue una muestra de tensiones y precauciones que anularon las intenciones creativas. En Belgrano, la expectativa estaba puesta en la conformación de un circuito de juego de élite: la vuelta de Lucas Zelarayán y de Emiliano Rigoni para asociarse con Franco "Mudo" Vázquez.

No obstante, esta sociedad tuvo un freno evidente durante los 90 minutos y la producción de llegadas fue escasa. El propio Ricardo Zielinski reconoció que el desarrollo del encuentro fue sumamente cerrado y que no se pudo desplegar el fútbol que el equipo pretendía. "Como todos los clásicos, no están saliendo bien. En general, es difícil jugar", admitió el entrenador del Pirata

A pesar de que el DT sostuvo que su equipo tuvo "las chances más claras" y que en líneas generales manejaron el control del partido durante el primer tiempo, el balance final indica que Belgrano no logró romper el molde defensivo de su rival. Incluso, Zielinski tuvo que explicar decisiones tácticas, como la inclusión de Lucas Passerini desde el inicio, y argumentó la necesidad de ganar altura ante la ausencia de Lisandro López; además, destacó que el delantero "la está peleando" y cumplió con la función de aguantar la pelota cuando se hizo necesario.

Por el lado de Talleres, la situación fue similar en cuanto a la carencia de juego asociado. El equipo de Carlos Tevez llegó poco al arco rival, y solo mostró una disposición diferente en el segundo tiempo, cuando el planteo se volvió más ambicioso, ya con el ingreso de Giovanni Baroni, Valentín Dávila y Mateo Cáceres, entre otros. Tevez analizó que a su equipo le "costó entrar en el partido", pero que en el complemento se jugó de otra manera y surgieron las mejores situaciones.

Al igual que su colega Zielinski, el técnico de la "T" afirmó que su equipo fue el que tuvo las oportunidades más nítidas, lo que le dejó un "sabor amargo" por el resultado final. Un dato revelador del planteo táctico de Talleres fue la confesión de Tevez sobre sus expectativas previas: el entrenador imaginaba que Belgrano "iba a salir más a proponer", lo que le hubiera permitido a su equipo explotar el contragolpe. Y como no sucedió, el partido se sumergió en una paridad difícil de quebrar.

La solidez defensiva como bandera albiazul

Si en la fase ofensiva hubo deudas, en la defensiva Talleres encontró sus mayores certezas. Lo mejor que le pasó al equipo de barrio Jardín fue su funcionamiento defensivo, apuntalado por la vuelta a la línea de cuatro. En este esquema, Matías Catalán y Santiago Fernández se erigieron como las grandes figuras y mostraron una solvencia que ya habían exhibido en el triunfo ante Instituto. En aquel partido contra la "Gloria", estos defensores también habían brillado conjuntamente con Guido Herrera, quien volvió a ser fundamental para mantener el cero en su valla.

El capitán albiazul, Herrera, fue honesto al analizar el espectáculo: "Para el neutral, no fue lindo". El arquero destacó que, si bien sintieron que no sufrieron grandes sobresaltos más allá de algunos centros, quedó la sensación de que, si se animaban "un poco más en el segundo tiempo", podrían haber ganado el clásico.

Sin embargo, el arquero remarcó una máxima del fútbol: "A estos partidos, si no los podés ganar, no los tenés que perder". Herrera también puso en valor el esfuerzo del plantel y mencionó que venían de dos clásicos con "cargas mentales muy fuertes" y que el grupo ha tenido que reinventarse, debido a la gran cantidad de lesionados.

El camino que viene: desafíos de alto riesgo

Tras el desgaste de los clásicos, ambos equipos cordobeses deberán elevar su nivel si quieren mantenerse en la pelea alta del torneo. Las mejoras en el funcionamiento colectivo son urgentes, considerando la jerarquía de los próximos rivales.

Belgrano tendrá una agenda cargada de exigencias. Este mismo sábado recibirá a Racing Club en el Gigante de Alberdi, buscando recuperar el terreno perdido en la tabla de la Zona B. Posteriormente, y tras el paréntesis obligatorio por la fecha Fifa, el equipo de Zielinski deberá viajar a Núñez para visitar a River Plate, el domingo 5 de abril. La necesidad de que Zelarayán, Rigoni y Vázquez finalmente sintonicen la misma frecuencia será clave para rescatar puntos en el Monumental.

Talleres, por su parte, enfrenta un panorama similar en cuanto a la dificultad de sus compromisos. El equipo de Tevez visitará este sábado, a las 20, a Independiente en el estadio Libertadores de América. Para este duelo, el cuerpo técnico evalúa la evolución física de Valentín Depietri y de Gabriel Báez, quienes están en la etapa final de recuperación de sus desgarros.

Luego de la fecha Fifa, la "T" será local en el Mario Alberto Kempes ante Boca Juniors, el domingo 5 de abril (según el calendario de fechas similares), en un partido que tendrá el condimento especial de que contará con la presencia de público visitante.

Para recibir al Xeneize, Tevez confía en recuperar piezas vitales, como el colombiano Diego Valoyes y el atacante Bruno Barticciotto, ambos en proceso de rehabilitación de sus lesiones musculares.

En definitiva, la jornada de clásicos dejó a Córdoba con la tranquilidad de la solidez defensiva, pero con la preocupación de las deudas de juego: nuevas y viejas. El desafío para Zielinski y para Tevez será transformar ese "cero propio" en un motor que impulse victorias ante los grandes del fútbol argentino. Racing y River exigirán a Belgrano, tanto como Independiente y Boca lo harán con Talleres.

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