
Claudio Tapia y la defensa interior que recibió en su paso por Córdoba
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Redacción La Voz
“El fútbol es uno solo”, concepto que Claudio Tapia, presidente de la AFA, dejó el sábado cuando se iba del estadio Ángel Sandrín de Instituto, pareció tener más relación con una expresión de deseo que con este presente complejo del deporte más popular de nuestro país.
Durante el Tercer Encuentro federal que se realizó anteayer en Córdoba mientras el fútbol del país estaba de paro, el titular afista recibió de parte de los dirigentes muestras de cariño, apoyo, reconocimiento y agradecimiento. Negar ese acogimiento sería una gran muestra de necedad, aunque semejante respaldo esté movilizado por diferentes convicciones. Las mismas se reparten entre quienes creen que se está en el camino correcto y avalan sin chistar todo lo que hace la verticalista conducción de la AFA y otros, sumisos, que son conscientes de que si cuestionan las órdenes tendrán que atenerse a las consecuencias, jugados a su destino. Y también hay muchos demasiados complicados y sin alternativas para evitar males mayores.
A partir de entonces se puede comenzar a debatir si ese eslogan “el fútbol es uno solo”, que repitió Tapia mientras se sacaba selfies y que reforzó su lugarteniente Pablo Toviggino, es real o sólo alcanza la categoría de enunciación y anhelo. Que el fútbol debe ser uno solo es incuestionable y sería ideal. Pero está claro que, por ejemplo, en Argentina el fútbol doméstico está a años luz de la excelencia con que nos representan a nivel mundial nuestras selecciones nacionales.
#Institucional Postales 📸 del tercer Encuentro de Dirigentes del Interior que se llevó a cabo hoy en @InstitutoACC . pic.twitter.com/5Ef9M0rqKA
— AFA (@afa) March 8, 2026
Y también es cierto que hay rechazos, reclamos y disidencias de muchos a la forma que decide la cúpula afista. Que por temor a represalias casi nadie se anime a hacerlas públicas es otra cosa, pero en privado y bajito resuenan las voces del desacuerdo. A ese sector hay que sumar una considerable cantidad de hinchas, socios y socias, verdaderos dueños de los clubes, que eligen a sus representantes. Es que es difícil avalar a una conducción poco transparente y, entre otras cosas, sospechada de digitar arbitrajes, de fomentar favoritismos, de tomar resoluciones inexplicables y extemporáneas y de empujar hacia el “sí Chiqui”.
La semana pasada, River Plate (que en uncomunicado crítico ratificó su defensa al modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro) sostuvo que el funcionamiento del Comité Ejecutivo no garantiza un “proceso claro y previsible en la toma de decisiones” y que por eso decidió dejar de participar en las reuniones.
Habrá que estar atentos a más derivaciones, pero está claro que el debate está abierto. De lo que se trata es de tener un marco más previsible, más competitivo y más acorde a un campeón del mundo. Para que el fútbol argentino sea “uno solo” en lugar de tener varias versiones y visiones.