"Los milagros acontecen". La fe de Cabo Verde para desafiar a Messi y el país que invita a los argentinos a descubrir un paraíso africano

En la práctica del seleccionado africano en Miami, La Voz habló con un periodista caboverdiano que contó cómo vive el país el histórico debut mundialista, explicó por qué creen que pueden sorprender a la selección argentina.

02 de julio de 2026 a las 01:39 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
La fe de Cabo Verde para desafiar a Messi y el país que invita a los argentinos a descubrir un paraíso africano
El periodista de Cabo Verde que habló con La Voz.

"Los milagros acontecen". La frase salió con una sonrisa, pero sin una pizca de ironía. Del otro lado no había un hincha envalentonado ni un dirigente buscando instalar una hazaña. Era un periodista caboverdiano que, mientras observaba el entrenamiento de su selección en Miami, resumía en pocas palabras el sentimiento de un país que está viviendo el momento más importante de su historia futbolística.

Porque Cabo Verde sabe perfectamente quién tiene enfrente este viernes a las 19. Sabe que del otro lado estará la Argentina de Lionel Messi, la campeona del mundo, una de las grandes favoritas al título. También sabe que, para buena parte de los argentinos, el partido aparece como un trámite antes de pensar en los cruces.

Ellos, en cambio, prefieren aferrarse a otra idea.

"Sí, es posible. Los milagros acontecen", respondió convencido cuando La Voz le preguntó si realmente imaginaban una victoria sobre la selección de Lionel Scaloni.

La escena ocurrió durante la práctica abierta del conjunto africano. Entre un puñado de periodistas siguiendo a un equipo que pisa por primera vez una Copa del Mundo, apareció la posibilidad de entender un poco mejor quién es ese rival del que en Argentina casi nadie sabía demasiado hasta hace unas semanas.

La primera sorpresa llega incluso antes de hablar de fútbol. "Cabo Verde es un pequeño país cerca de la costa occidental de África, a unos 600 kilómetros de Senegal. Somos una antigua colonia portuguesa y hablamos portugués", explicó. Después agregó otro dato que ayuda a dimensionar la historia: "Somos un poco más de 500.000 habitantes y tenemos muchas personas emigrantes en Estados Unidos y también en Europa".

Esa diáspora también explica buena parte del plantel que llegó al Mundial. "Tenemos jugadores que nacieron en Cabo Verde y también futbolistas que nacieron en Portugal y en Holanda", contó. El crecimiento del seleccionado, explicó, no es casual. "Debutamos en la Copa Africana en 2013 y ahora estamos por primera vez aquí, en un Mundial. Somos un equipo unido, fuerte y que defiende muy bien. Desde la clasificación contra Camerún no perdimos ningún partido".

El recorrido hasta Miami alimentó una ilusión que, aunque parezca desproporcionada, tiene fundamentos para ellos. Tres empates en las primeras presentaciones mantienen con vida a un seleccionado que llegó dispuesto a competir.

"Estamos aquí intentando hacer lo mejor posible. Ahora tenemos a Argentina e intentaremos saber si está de Dios conseguir la victoria", dijo mezclando portugués y español, con una naturalidad que despertó más de una sonrisa. "Portuñol", se disculpó. Del otro lado, sin embargo, también hay admiración.

"Argentina es un equipo muy fuerte, con Messi y otros jugadores importantes. Tiene una historia de tres campeonatos del mundo", reconoció. Pero enseguida dejó una revelación que probablemente sorprenda a muchos argentinos.

"En Cabo Verde seguimos mucho a Argentina. Somos muy aficionados por Argentina y por Messi".

Es decir: el sueño de eliminar al campeón del mundo convive con la admiración por el mejor futbolista del planeta. Una contradicción que en realidad no lo es. En un Mundial todos quieren ganar, incluso cuando enfrente aparece el equipo que más disfrutan mirar por televisión.

Por eso, lejos de resignarse, recordó que ya supieron competir contra rivales de primer nivel.

"Jugamos con España, con Uruguay, con Portugal. Le ganamos a Serbia. Creo que es posible si Cabo Verde tiene un buen día y Argentina no está inspirada. Podemos hacer un buen partido y ganar. Todo es posible".

La conversación terminó viajando varios miles de kilómetros, lejos del césped impecable de Miami y de la ansiedad por el partido.

En Córdoba no hay mar. Mucho menos playas como las que aparecen en las postales de Cabo Verde. Al preguntarle si recomendaría el país como destino turístico, la respuesta llegó casi como una invitación personal.

"Sí, recomendamos Cabo Verde. Tenemos buenas playas y una temperatura agradable durante todo el año. Pero no son solamente playas. Tenemos montañas, un volcán, diez islas diferentes para hacer senderismo, buceo y disfrutar de los mariscos".

Y cuando parecía que la descripción terminaba ahí, apareció un detalle que explica bastante más que cualquier folleto turístico.

"Tenemos estabilidad política, vivimos en paz desde hace muchos años. Y tenemos una palabra muy importante: morabeza. Significa recibir bien a las personas. Todos los argentinos son bienvenidos a Cabo Verde".

Mientras Argentina piensa en asegurar su clasificación, del otro lado hay un país entero que juega el partido más grande de su historia. Un país pequeño, repartido entre África, Europa y Estados Unidos, enamorado de Messi, orgulloso de haber llegado hasta acá y convencido de que, en el fútbol, los milagros también acontecen.