Instituto. Entre la espera y la ilusión: Flores habló de Suárez y Jara
El DT de la Gloria confía en recuperar a sus delanteros y no descarta que el chaqueño pueda ser tenido en cuenta si el equipo clasifica a playoffs. Mientras que el ex Belgrano podría volver en una o dos semanas.
En tiempos donde los resultados mandan y la ansiedad aprieta, en Instituto hay una historia que se escribe puertas adentro, lejos del ruido y con paciencia. Diego Flores lo contó sin vueltas en charla con La Voz, en el marco del podcast Mundo Gloria: la recuperación de sus centrodelanteros es una cuestión por demás relevante a esta hora.
El foco está puesto en Franco Jara y Facundo Suárez. En el caso del chaqueño se trata de una situación que mezcla resiliencia, mala fortuna y esperanza. Porque lo suyo no fue una lesión más: fue una seguidilla que lo obligó a empezar de cero justo cuando estaba por volver. Primero una rodilla, después la otra. Un golpe durísimo para cualquier futbolista, más aún para un “9” que vive del ritmo, del timing, del contacto.
Pero en La Agustina se respira otro aire alrededor suyo. Hay cautela, sí, pero también optimismo. “Facu está a una semana del estudio de los seis meses, donde tenemos que confirmar su evolución positiva, que así pensamos que es”, explicó Flores.
Y dejó abierta una puerta que, aunque chiquita, invita a ilusionarse: “A partir de ahí va a empezar a hacer las bases para competir en el corto o mediano plazo. Va a depender de ese estudio para saber si llega a los partidos finales si el equipo entra en playoffs”.

No es un dato menor. En un equipo que necesita gol, recuperar a Suárez sería casi como un refuerzo de jerarquía. De esos difíciles de conseguir en el mercado y que pueden cambiar una historia en el momento justo.
Jara, por ahora en deuda
Del otro lado aparece Franco Jara. Otro nombre pesado, otro delantero con recorrido, pero con un presente más difuso. Llegó con cartel, con expectativas altas, pero entre lesiones y falta de continuidad apenas pudo convertir un gol, de penal, ante Lanús. Demasiado poco para lo que se esperaba.

Flores no lo esconde, pero tampoco lo condena. Lo abraza desde el discurso y lo proyecta hacia adelante. “El fútbol es muy dinámico. Con una visión optimista, él puede volver en una o dos semanas, romperla, hacer goles y convertirse en figura del equipo”, señaló. Y enseguida remarcó algo que en este contexto vale: “Sé que está comprometido. Está muy metido en su recuperación, no regala ningún día de entrenamiento”.
Ahí está el punto. Instituto no solo espera recuperar jugadores, espera recuperar soluciones. Porque en una temporada donde el margen es fino, los goles no sobran y las variantes pesan, tener disponibles a Suárez y Jara puede cambiar la ecuación.
Mientras tanto, el equipo sigue compitiendo, buscando respuestas con lo que tiene a mano. Pero en el horizonte aparece esa doble carta que ilusiona: dos “9” de experiencia, dos historias que vienen de pelearla desde atrás y que, si el cuerpo responde, pueden darle a la Gloria ese salto que hoy necesita.
En un fútbol donde todo es inmediato, Instituto apuesta a algo cada vez más escaso: el tiempo. Y espera que, cuando llegue la hora, sus delanteros también lleguen. Porque si lo hacen, no serán solo nombres que vuelven. Serán goles que aparecen. Y eso, en este juego, vale oro.

