El pulso del Mundial. Diego, Leo y Malvinas: las tres razones detrás de una Argentina que va por la gloria

La Selección de Scaloni derrotó a Inglaterra en una semifinal épica, ganó sus siete partidos y va por el bicampeonato. Entre la memoria de Maradona, la presencia de Messi y el sentimiento por Malvinas, Argentina vive un Mundial que ya quedó grabado en la historia.

16 de julio de 2026 a las 05:03 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
Diego, Leo y Malvinas: las tres razones detrás de una Argentina que va por la gloria
Paredes, Messi y Enzo, puras risas en la práctica.

“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo…”. Es una canción argentina ícono de este Mundial, en el que Argentina ganó los siete partidos que disputó y se clasificó para la final que jugará el domingo, en Nueva Jersey, en busca del bicampeonato.

Nunca fue un partido más y nunca lo será. El inolvidable, apoteótico y épico 2-1 de la selección que dirige Lionel Scaloni sobre Inglaterra, el miércoles por la noche, en una Atlanta que tembló y vibró con la euforia argentina, quedará entre los grandes partidos y los grandes recuerdos del fútbol argentino.

Derecho, directo y sin escalas a la historia. Así se instaló este triunfo en la memoria colectiva. Argentina borró de la cancha a Inglaterra con un segundo tiempo de otra dimensión, a la altura de un campeón del mundo, frente a un rival que, cuando estuvo en ventaja, se refugió como lo hacen los seleccionados más pequeños. El respeto de Inglaterra hacia Argentina fue total. Los creadores, los inventores del fútbol, terminaron rendidos ante los cultores de la redonda. Arrodillados.

Los jugadores de la selección argentina exhibieron una bandera con la leyenda Las Malvinas son argentinas.
Los jugadores de la selección argentina exhibieron una bandera con la leyenda Las Malvinas son argentinas. (AP)

En ese contexto, durante toda la tarde latieron esas dos referencias que aparecen en la canción: “Por Malvinas” y “por el Diego”. Y hubo una tercera, que fue presencial: “por la última de Leo”. Aunque Messi parece decidido a no dar nunca la última. Siempre tiene una más.

Habrá que imaginar qué habría dicho Diego Maradona si hubiera estado en Qatar 2022 o si hoy pudiera disfrutar de estos triunfos, que tienen mucho de su esencia: jugar, luchar, creer, intentar siempre. Ese plus que Diego supo transmitirle históricamente a la selección.

También estuvo presente el condimento Malvinas. Si bien los jugadores fueron muy respetuosos en sus declaraciones, con apenas alguna referencia puntual —recordando que “son argentinas”— y aquella bandera que apareció al final del partido, la causa estuvo presente en el ambiente y en el sentimiento popular.

Y el tercero, como siempre, fue Messi. Siempre Messi. Incluso cuando parece transitar un partido terrenal, guarda su dosis de magia. El miércoles, cuando el equipo más lo necesitaba, volvió a ubicarse sobre la derecha, a ser el conductor, el director de la orquesta. Dio las dos asistencias, una con la zurda y otra con la derecha, y Argentina ganó.

En esa relación entre Diego y Leo, que encontró un punto de inflexión durante el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando Maradona dirigió a Messi y fue el primero en entregarle la cinta de capitán, el respeto y la admiración de Leo hacia Diego crecieron todavía más.

Maradona y Messi con la Copa del Mundo en los Mundiales de Mexico 86 y Qatar 2022
Maradona y Messi con la Copa del Mundo en los Mundiales de Mexico 86 y Qatar 2022 (La Voz)

También quedará para la reflexión la inmensidad de Maradona. Porque que un Lionel Messi multicampeón, superlativo e interminable, que a los 39 años sigue emocionando y siendo decisivo, todavía conviva naturalmente con la comparación habla de la dimensión que tuvo Diego.

Messi, a los 39, sigue siendo capaz de inventar un gol, dar un pase decisivo a los 92 minutos o fabricar un tiro libre a los 94, como ocurrió frente a Egipto. Y hace 40 años, Diego hizo magia contra Inglaterra con gambeta y potrero. Messi, cuatro décadas después, le pone brillo a cada una de sus intervenciones.

Argentina debe sentirse orgullosa: orgullosa de Diego, orgullosa de Leo y orgullosa de Malvinas. Porque a este país le corre fútbol por las venas y, si hay una causa nacional que lo une, es el reclamo por sus islas.

Esta vez le tocó sufrir a Inglaterra. Los inventores del fútbol quedaron rendidos a los pies de Argentina. Ahora solo queda esperar qué sucederá el domingo, con Diego en el ambiente y Leo en la cancha.

Para confirmar que los dos mejores se visten de celeste y blanco.