Cyril Despres en la mira
Es puntero entre las motos y va camino a la victoria. Pero acusó a Coma, su rival, de tramposo; y puso el vivac al rojo vivo. Habló con Mundo D.
No es un tipo fácil Cyril Despres. Anda por el vivac sacándose fotos, mostrando su humanidad y sus ojitos de niño bueno, pero basta preguntarle por el incidente con el español Marc Coma para que estalle. Sus pupilas se achican, las mejillas se enrojecen y la entrevista con Mundo D comienza a peligrar. Nacido en Fontainebleau, Francia, en 1974, el motociclista fue segundo ayer en la etapa entre Copiapó y La Serena, pero es líder del Dakar y va rumbo al triunfo en 2010. Su problema no es lo que viene, que es bastante, sino lo que pasó. Sobre todo porque Despres repite una y otra vez que él no hizo trampas; que las trampas son de Coma y su equipo.
Todo luego de que descubriera que el español había cambiado una goma en mitad de una prueba especial, entre Antofagasta e Iquique. Cuando lo vio, pidió a la televisión francesa que filmara el neumático, lo que luego valdría como prueba para que a Marc lo penalizaran con 6 horas por haber recibido atención externa.
Despres atiende a Mundo D en la carpa que ocupa su equipo, KTM. Está preparando el road book (libro de ruta, donde la organización le indica el camino de la siguiente etapa) y se cambia la remera por una limpia. Pero enseguida arriba en su moto Christian Califano y Cyril se levanta a saludarlo.
–¿De eso se trata el Dakar, de la amistad?
–Es su segundo Dakar, y el primero no lo acabó. Es un gran deportista que ha jugado 8 años en la selección francesa de rugby. Y como a mí me gusta mucho el rugby, nos hemos hecho muy amigos. Estoy muy contento que haya llegado hasta aquí.
–Tu segundo Dakar sudamericano está siendo bueno.
–Sí, de momento sí. Hemos trabajado bien antes y hasta aquí funciona.
–Pero hubo un quiebre en la carrera luego del incidente con Coma.
–A mí no me pasó nada… Yo estaba adelante, en primer lugar, con una hora de ventaja sobre el segundo, y sigo peleando allí. Para mí no ha cambiado nada.
–Pero fuiste protagonista. Le pediste a la televisión que filmara la cubierta de Coma.
–Espera… no hay que verlo así. ¿Quién ha hecho trampas? Yo no. Creo que la reglamentación es igual para todos.
–¿Marc sí hizo trampa?
–Si tiene 6 horas de penalización…
–¿Te defraudó?
–Lo que me gusta cuando corro es divertirme y pasármela bien. Si me van a hablar del tema todo el tiempo… La rueda de mi moto estaba vieja, como la de “Chaleco”, la de Rodríguez; pero ésta no. Es que tenemos que cerrar el tema porque las trampas no las hemos hecho nosotros.
Mucho ruido
Las declaraciones del francés no paran de hacer ruido en el vivac. Lo de las trampas en el Dakar también se lo ha dicho a la prensa española, apuntando directamente a Coma y su equipo. Marc respondió que después de que le dijeran “tramposo” sólo “respira hondo" para no ir a buscar a Despres.
Por lo pronto, ambos equipos ya no arman sus carpas a 10 metros como hasta hace dos días. Ayer, en La Serena frente al mar, evitaron todo contacto pero el recelo se olía en el aire, entre el salitre del Pacífico y el aceite de los camiones rusos.
Una vida sobre motos
Despres tuvo su primera moto a los 13 años. En 1998 comenzó a correr y se consagró campeón francés de enduro. Para su primer Dakar vendió 6000 botellas de vino, consiguió el dinero y participó. Fue en 2000 y terminó 16. Al año siguiente, logró ganar una etapa; y en 2005 se quedó con la carrera, para repetir en 2007.
–¿Te gusta el Dakar en Sudamérica?
–Las etapas son bastante divertidas. No me imaginaba tantos cambios de meteorología, de terreno, y de tantas combinaciones de etapas: largas, cortas, duras, extremas. En África es diferente, el desierto es diferente.
–¿Cómo te sienta la participación del público?
–Vivo en un país muy pequeño (Andorra), soy muy tranquilo y tanta gente alrededor no me gusta mucho, mucho. Sólo quiero ser piloto de motos, no quiero ser famoso. Pero bueno, al final todo viene junto. Hace 10 años que hago esto y estoy preparado.
–¿Cada día que corres, sientes lo mismo al comenzar?
–Sí, la sensación es igual. El día que me aburra en una moto no subiré más. Para eso me paso ocho meses fuera de casa, preparándome para esto.

