El pulso del Mundial. Atlanta ya es eterna: la ciudad donde Argentina escribió una de las remontadas más increíbles de su historia

El agónico 3-2 ante Egipto quedó grabado para siempre en la memoria del fútbol argentino. De un 0-2 que parecía sentencia a una hazaña inolvidable que alimenta el sueño de la cuarta estrella y convierte a Atlanta en un lugar sagrado para la Scaloneta.

08 de julio de 2026 a las 04:11 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
Atlanta ya es eterna: la ciudad donde Argentina escribió una de las remontadas más increíbles de su historia
La selección argentina festeja su pase a cuartos de final del Mundial 2026.

Atlanta quedará para siempre en la historia grande del fútbol argentino. “¿Te acordás cuando Argentina le dio vuelta el partido a Egipto? ¡Perdía 2-0 y lo ganó!”, será la referencia hacia esta hermosa ciudad, capital del estado de Georgia, que se vio conmocionada el martes con semejante golpe de escena de la selección conducida por Lionel Scaloni.

La tremenda hazaña se inscribió a la altura de las más resonantes de nuestro fútbol, que tiene muchas y muy buenas, de esas que remueven fibras y estrujan corazones. Es cierto: el rival era Egipto. Pero hay que estar dos goles abajo y lograr la remontada extraordinaria que realizaron estos jugadores, que fueron para adelante dispuestos a defender como nunca el prestigio bien ganado. Y lo hicieron. Vaya si lo hicieron. Los Messi, los Romero, los Paredes, los Fernández: todos pusieron lo suyo para reforzar su lugar en la galería histórica del deporte más popular.

Había pasado más de una hora del final del épico 3-2 y, en una cabecera del magnífico Mercedes-Benz Stadium, un numeroso grupo de argentinos seguía cantando y bailando, mientras su alegría retumbaba en cada rincón de ese escenario techado.

En las entrañas del estadio, los jugadores y todos quienes rodean al seleccionado albiceleste daban rienda suelta a una felicidad sin igual. La euforia que comenzó en la cancha siguió en los vestuarios y luego en las plateas, junto a los familiares, hasta que la adrenalina dio paso a la calma, aunque la sonrisa de oreja a oreja no se le borró a nadie.

Lionel Messi jugará por quinta vez los cuartos de final de un Mundial con la selección argentina. (AP)
Lionel Messi jugará por quinta vez los cuartos de final de un Mundial con la selección argentina. (AP) (AP)

Más de dos horas y media después de la finalización del partido, el último en dejar los camarines fue el primero: Lionel Messi. El capitán habló con todos, contó de sus lágrimas, de su orgullo, de sus sueños —porque aún tiene sueños—, y ese hambre lo hace más diferente todavía.

Todo eso pasó en Atlanta, una ciudad que, entre otras atracciones, muestra que allí nació la Coca-Cola. En su museo, donde se guarda la fórmula secreta, durante el recorrido proyectan un video que emociona hasta las lágrimas con historias de vida de gente común. Quizá los creativos del lugar tomen algo de esta epopeya de Argentina para sumarla al corto. Con los últimos minutos les alcanzaría.

Mientras tanto, la selección ya volvió a Kansas, su búnker inicial en este Mundial, donde nació el operativo defensa y se moldeó el sueño de la cuarta. Cuando dejó la tranquilidad de Kansas City, lo hizo con la ilusión de volver para el partido de cuartos de final. Ahora, el sábado, en el Kansas Stadium, enfrentará a Suiza con la misión de avanzar y regresar a Atlanta para disputar una de las semifinales.

Esa Atlanta que, desde el martes, cada vez que sea nombrada hará que la piel se erice y que la memoria remita a una página inolvidable del fútbol argentino.