La Voz en el Mundial. Romero, el cordobés que cambió los cierres por los goles
El Cuti está entre los más queridos de la selección por sus últimas actuaciones. Del agua bendita a la remera de Belgrano, el gran momento del defensor en la Copa del Mundo.
El momento de Cristian Romero es el momento soñado. Por cómo llegó al Mundial y por cómo le está yendo con la selección argentina. Y por cómo lo quiere la gente. Su gente. Y toda la gente. Hay futbolistas que hacen ruido cuando hablan. Otros cuando gambetean. Y están los que construyen su lugar desde el silencio. "Cuti" pertenece a esa especie.
No necesita levantar la voz. Le alcanza con anticipar una pelota, meter la cabeza donde nadie la pondría o aparecer cuando el partido parece escaparse.
En este Mundial ya lo hizo dos veces. En Miami apareció para marcar el 3-2 ante Cabo Verde, el gol que evitó un papelón histórico y mantuvo con vida a la selección. Días después, en Atlanta, cuando Egipto ganaba 2-0 y el sueño empezaba a desmoronarse, otra vez fue el cordobés el que encendió la esperanza con el descuento que inició una remontada que terminaría siendo inolvidable.

Después llegarían Lionel Messi y Enzo Fernández para completar el 3-2. Pero la chispa volvió a salir de la cabeza del "Cuti".
No parece casualidad. Antes de cada partido repite el mismo ritual. Se persigna, toma un poco de agua bendita y sale a la cancha. Lo contó en una charla con La Voz. Es un gesto íntimo, casi invisible, que acompaña a uno de los futbolistas más temperamentales del plantel del DT Lionel Scaloni.
Hace apenas unas semanas ni siquiera estaba asegurada su presencia en Estados Unidos. La lesión en la rodilla sufrida en Tottenham puso en duda su participación y obligó a una recuperación contrarreloj. Llegó con lo justo, sin ritmo y con incertidumbre. Hoy vuelve a ser indispensable.

Mientras se recuperaba, había una noticia que le dibujó una sonrisa desde Córdoba. Belgrano se consagró campeón del Torneo Apertura. El club donde aprendió a jugar, el que todavía lleva tatuado en el corazón. Cuando La Voz le entregó una camiseta conmemorativa del Pirata campeón, la emoción fue imposible de esconder. Ese momento explicó que, detrás del marcador central bravo que juega en la Premier League, sigue estando el pibe que salió del club San Lorenzo de barrio Las Flores soñando con Primera.
El cariño de la gente también cambió de escala. En cada entrenamiento abierto, en las llegadas al hotel y en las tribunas de este Mundial, el nombre más repetido sigue siendo el de Messi. Después aparece el "Dibu". Y enseguida, casi al mismo nivel, el "Cuti". El defensor que se ganó el reconocimiento a fuerza de personalidad, de cruces al límite y de un compromiso que contagia.
Los números ayudan a entender la dimensión de su carrera. Con la Selección ya supera los 49 partidos oficiales y sumaba tres goles antes de este Mundial, además de haber sido campeón de la Copa América 2021, del Mundial de Qatar 2022 y de la Copa América 2024. En clubes acumula más de 270 encuentros como profesional entre Belgrano, Genoa, Atalanta y Tottenham, con cerca de una veintena de goles para un defensor central, una cifra que habla de su influencia en las dos áreas.
Pero las estadísticas no alcanzan para explicar lo que está pasando. Porque Romero dejó de ser solamente uno de los mejores zagueros del planeta. En este Mundial empezó a escribir otra historia. La del cordobés que apareció cuando todo temblaba. El que convirtió dos goles decisivos para sostener el sueño argentino. El que reza antes de salir y después juega como si no creyera en el miedo. Romero se hace querer. El "Cuti" de la gente quiere todo. Como todos.

