Mundial en cordobés. Cuando los argentinos se fueron de Dallas, Messi "se quedó" acá
La legión de hinchas argentinos ya viaja hacia Miami y Dallas, donde el equipo venció a Austria y a Jordania, quedó con "otros argentinos" que explican por qué quieren a Messi.
El día después de la victoria de Argentina sobre Jordania, Dallas amaneció distinta. Las camisetas celestes y blancas empezaron a desaparecer de las calles. Muchos ya habían emprendido viaje rumbo a Miami, donde el viernes la selección jugará los 16avos. de final del Mundial 2026 frente a Cabo Verde después de cerrar la fase de grupos con puntaje ideal.
Parecía que la ciudad iba recuperando su rutina. Parecía. Porque alcanzaba con acercarse al Fan Fest para descubrir que, aunque los argentinos ya no estaban, "Lionel Messi seguía ahí". En las remeras. En las conversaciones. En los celulares. En los chicos que corrían con una pelota. La sensación terminó confirmando aquella idea que había quedado flotando después del 3-1 sobre Jordania: Argentina ya no es solamente un seleccionado de fútbol.
Es una marca de simpatía mundial. Y Messi es el idioma que todos entienden. Se lo confirmaron a La Voz en varias opiniones.
La primera respuesta llegó desde Puerto Rico. Dairis no dudó un segundo cuando se le preguntó por qué apoyaba a la selección argentina. "No es sólo Messi. Me encanta la unión que tienen. Siempre están de fiesta, acá, allá, en todos lados. Se nota que disfrutan estar juntos".
La explicación llamó la atención. No habló de táctica, ni de títulos, ni de estadísticas. Habló de algo mucho más difícil de construir: la química de un grupo. De esa imagen que transmite el plantel dirigido por Lionel Scaloni, donde las bromas, los abrazos y las cargadas parecen tan importantes como los entrenamientos. Hasta eligió a sus favoritos después de Messi: los volantes Leandro Paredes y Enzo Fernández.
Un rato después apareció un joven salvadoreño con una camiseta de México. La escena era una postal perfecta de este Mundial. "Fui fanático de Messi toda mi vida. Crecí viéndolo jugar", resumió.

Al lado estaba un familiar dispuesto a defender a Cristiano Ronaldo. La discusión duró apenas unos segundos. Entre risas terminó admitiendo lo que parecía inevitable. "Sí... Messi es el GOAT".
Y esa palabra empezó a repetirse una y otra vez durante la recorrida. GOAT. Greatest Of All Time. El mejor de todos los tiempos. Una definición que ya parece haber cruzado cualquier frontera.

Desde India llegó otro hincha con el mismo discurso. "Messi es el GOAT. Con lo que hizo ayer... ahora es el GOAT definitivo. Ojalá ganemos la Copa del Mundo", cerró el joven salvadoreño.
Llamó la atención el verbo. "Ganemos". No era argentino. Pero hablaba en primera persona del plural. Como si la selección también fuera un poquito suya. Desde Guatemala apareció otro fanático que fue todavía más directo. "Messi me vuelve loco. Te amo, Messi. Vamos por este Mundial".
Y México, ese país donde durante tantos años la rivalidad futbolera con Argentina marcó varios capítulos mundialistas, también dejó una imagen curiosa. Melanie sonrió cuando le pregunté qué haría si hubiera un Argentina-México. "No sé... le voy a los dos. Que empaten".
Otra mexicana cerró la recorrida con una explicación sencilla. "Porque es el mejor del mundo. Porque hizo el mejor Barcelona y porque, aunque pasen los años, sigue siendo el mejor".
Nadie habló de nacionalidades. Nadie mencionó pasaportes. Nadie puso sobre la mesa las viejas rivalidades del fútbol. Todos hablaban de Messi. Tal vez por eso Argentina juega de local en cualquier parte del planeta. Porque el número 10 ya dejó de pertenecer solamente a los argentinos. Como había pasado unas horas antes en el Dallas Stadium, donde estadounidenses, mexicanos, salvadoreños, puertorriqueños, indios y guatemaltecos celebraban cada jugada con la misma pasión que los miles de hinchas llegados desde nuestro país.
Argentina prepara el viaje a Miami para seguir soñando con otro Mundial. Pero en Dallas quedó algo que no entró en ningún avión: ese cariño universal por Messi que convierte a la selección en un equipo sin fronteras. Y que explica por qué, aun cuando los argentinos ya se fueron, siempre queda alguien dispuesto a gritar un "Vamos, Argentina".



