F1. Alpine en jaque: dudas, frustración y un rendimiento que no despega en la clasificación
Entre errores no corregidos, falta de ritmo y un rendimiento que vuelve a quedar lejos de la punta, Alpine cerró una jornada clasificatoria llena de incertidumbre. Pierre Gasly y Franco Colapinto apenas lograron sostenerse en el pelotón medio, en un contexto donde las mejoras no aparecen y las expectativas vuelven a chocar con la realidad del equipo en la Fórmula 1.
¿Por qué motivo nunca las cosas terminan siendo como algunos las desean? ¿Por desidia, por incapacidad, por falta de planeamiento? Siempre, cuando los resultados no son acordes con las necesidades, los interrogantes invaden espacios que uno consideraba ociosos, pero que en realidad solo estaban escondidos.
Bueno, algo de todo eso está pasando este fin de semana en Alpine.
Resulta que, cuando se llega al primer circuito con la alternativa de rendir un buen examen, no se logra. Pero, además, se retrocede y se deja expuesto que no tienen muy en claro dónde están parados.
Se anunciaron modificaciones que luego no llegaron. Gasly cambió chasis y no varió nada, y Franco Colapinto se salva de la picota porque estar delante del galo justifica todo lo malo que pudiera suceder.
Parece que el calor influye en el comportamiento de las gomas y falta adherencia; no hay grip. Pero ese problema es general, no es potestad solo de los autos azules.
En la FP3, de nuevo el pilarense estuvo a menos de 2 segundos, pero cruzar esa barrera es para ellos una odisea y, para los demás, un trabajo de equipo.
Da la sensación de que, como sucede siempre con Cadillac, Aston Martin o algún Williams, todo es cuesta arriba, aunque haga frío o calor, se corra en la calle, como en Mónaco, o en un trazado tan técnico como este.
Al término de la sesión de entrenamientos, a falta de un minuto, Gasly se puso por delante de Colapinto por solo 38/1000, administrando pobreza los dos y lejos de lo que esperaban.
Con esa falta de recursos y cargados de incertidumbre, salieron a clasificar.
Cuando las dudas superan a las certezas, caen las expectativas, pero había que hacer el esfuerzo y allá fueron.
Con 50 grados centígrados en la pista, saltaron al circuito a pelear contra el reloj, que es el principal rival los días sábados.
Superaron el primer corte, donde entraban los 16 más rápidos, con dificultad y pocas chances, con aspiraciones limitadas.

Desilusiona ver que los demás evolucionan y estos autos no.
Por eso, tal vez, cuando se baja Colapinto explota con sus expresiones, aunque Gasly siempre es más cauto.
Ayer indicó que fue el peor viernes del equipo. Me parece que no suma esa conclusión, mientras que el otro protagonista evita repetir esos análisis.
A casi un segundo y con una leve mejora, ambos encararon la Q2 y, por poco margen —apenas 9/1000—, el piloto del auto 43 dejó detrás a quien sigue muy feliz por haber recuperado el último escalón del podio monegasco.
Hay un dejo de frustración compartido. Repito un concepto: para tranquilidad de Colapinto, los dos coches se comportan de manera similar. “Mal general, consuelo de tontos”, dice el refrán, pero, valorando la situación, esto alivia la postura de Franco y relativiza responsabilidades por el resultado de la escuadra.
No se lo ha podido sacar de encima a Gasly, pero sus espejos se pintan de azul por el momento, ya que en casi todas las sesiones lo ha tenido por detrás.

En la Q2, donde solo pasan los 10 mejores, apretados por las circunstancias, salieron a dar todo y, al arranque, pisaron pista ambos en primer término. Otra vez ganó por 250/1000 nuestro representante sobre el francés, pero, como siempre, lejos de los más eficientes, porque, faltando cuatro minutos para terminar, estaban a más de dos segundos nuevamente, en las posiciones 12 y 14, respectivamente.
Cuando solo quedaban un par de minutos para el último intento, volvieron al ruedo. Perdieron una ubicación cada uno, porque Hülkenberg (que estaba detrás), con su Audi, se metió entre los 10. Finalmente, Franco, décimo tercero, y Pierre, detrás a 70/1000, compartirán la séptima fila en la salida.
Todo muy parejo entre ellos, aunque bastante pobre si se visualizan las aspiraciones de los técnicos y responsables del equipo luego de Montecarlo.
Flavio Briatore vino aquí un tanto confiado y, tras recuperar el podio que le habían arrebatado, tenía más fe. Pero la pared sigue estando: aún no la han roto.
Mañana largan juntos. Si se respetan en la partida y reman en conjunto, pueden soñar con algunos puntos.
Gasly lo viene haciendo con continuidad, de manera sostenida; pero Franco deberá apostar y jugar fuerte, como en Miami o Canadá.
Pero, claro, las circunstancias son otras.
Por último, cuidado con el equipo B de Red Bull: se ha transformado en otro serio oponente que se interpone entre los Alpine.
Han retrocedido como estructura y es innegable que lo tienen muy claro.
Les costó una enormidad limar menos de un segundo y medio, incluso dos segundos, que es el estricto y alto escalón que tienen con la punta.
Kimi, esta vez, no pudo y cedió la “pole” en manos de Russell; segundo, Lewis Hamilton con Ferrari, y luego el joven de 19 años, que sigue siendo la sensación del torneo.

