La Voz en EEUU. El reto de Scaloni que marcó a De Paul y hoy vuelve a escena antes del debut de Argentina en el Mundial

El mediocampista reveló la advertencia que recibió del entrenador antes de Qatar 2022, cuando creyó que Arabia Saudita sería un rival accesible. A días del estreno ante Argelia en el Mundial 2026, aquella lección resurge como un mensaje claro: en una Copa del Mundo no hay margen para relajarse.

13 de junio de 2026 a las 03:49 p. m.
Joaquín Balbis, enviado especial a EEUU
El reto de Scaloni que marcó a De Paul y hoy vuelve a escena antes del debut de Argentina en el Mundial
Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas.

“No, es lo peor que nos pudo pasar, porque pensamos que va a ser una selección fácil. Yo jugué un Mundial y el primer partido es el peor de todos. Cuando toque el silbato, por más fuerte que te creas, te baja todo”.

Rodrigo De Paul todavía tiene fresco el “reto”, seguido de alguna palabra fuerte para reafirmar la convicción, que Lionel Scaloni le dio meses antes de Qatar 2022. El mediocampista, que tuvo su debut mundialista en la Copa de Catar, amplió: “Un día que jugamos con el Mallorca, con el Atlético, y ya se había dado el sorteo del Mundial, fue a ver el partido y le digo: ‘Bueno, bien el sorteo, ¿viste?’”.

De Paul estaba convencido de que, si 19 de los 26 citados iban a tener su primera experiencia en la cita máxima, era positivo que el rival del inicio fuera Arabia Saudita, en los papeles un equipo “accesible”. Pero cuando se lo comentó al seleccionador, debió cambiar de opinión o, al menos, registrar la advertencia.

Meses después pasó lo que pasó en aquel debut con Arabia Saudita en Doha, y lo que se preveía como un arranque apacible se transformó en una verdadera pesadilla: un cachetazo del cual Argentina debió recuperarse de urgencia para evitar un mal mayor. La historia terminó como terminó, pero una tremenda lección —y advertencia— quedó grabada en la memoria de un seleccionado que semanas después se regalaría y nos regalaría una emoción inigualable.

Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas.
Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas. (AP)

Cuatro años antes, en Rusia 2018, fue la ignota Islandia —debutante absoluto en una Copa del Mundo— la que amargó a Lionel Messi y compañía cuando, en el primer partido, le sacó un 1-1 a una Argentina que jugó muy mal y que, para mayor desgracia, debió padecer que a su capitán le atajaran un penal. La película de esa selección dirigida por Jorge Sampaoli terminó rápido (en octavos de final) y de la peor forma, acorde con las señales de alerta que se habían dado a lo largo de ese ciclo. Messi, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico y Giovani Lo Celso, además de Scaloni (entonces ayudante de campo de Sampaoli), hoy integrantes de este seleccionado, fueron testigos directos de la frustración.

Esos recuerdos que nadie desea que se repitan —por nombrar solo los dos más recientes— y la advertencia de Scaloni a De Paul constituyen un llamado tácito de atención que sobrevuela la concentración donde Argentina transcurre la vigilia de la presentación en este Mundial 2026. Son antecedentes que remarcan que cualquier síntoma de relajación o subestimación se puede pagar muy caro. Si aquella afirmación de De Paul se diera en estas circunstancias, respecto a Argelia, la reacción del seleccionador, ahora campeón del mundo, sería la misma.

A orillas del Misuri, en un hotel sin lujos pero tranquilo y bien lejos del ruido, en una Kansas estadounidense como pocas, en la cual el orden y la calma se imponen, futbolistas, cuerpo técnico, colaboradores y dirigentes consumen las horas rumbo a un debut al que la selección llegará minada de sonidos y silencios.

Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas.
Lionel Scaloni con la selección argentina en Kansas. (AP)

Sonidos de las palpitaciones en ascenso, de los preparativos finales en marcha, de la puesta a punto en ajuste, del armado definitivo en definición, de los cuerpos listos para salir a la cancha. Silencios de los procesos internos, de los repasos necesarios, de las sensaciones a tono, del enfoque indispensable.

Los gestos, los movimientos, las miradas y las acciones de los jugadores y de los integrantes del cuerpo técnico que se pudieron observar en esos minutos de práctica abierta denotan que estas últimas horas rumbo al debut presagian que algo bueno puede pasar. Las palabras de quienes cumplen roles clave en torno a la selección, como directivos o colaboradores, dan fe de que todo está bien encaminado. El viernes y el sábado, en las prácticas abiertas durante 15 minutos a la prensa, en esta Kansas City calurosa pero que cada tanto sorprende con un chaparrón, todo eso quedó ratificado.

Ahora, el martes, cuando Argentina salte al campo de juego con un 11 (¿Martínez; Molina, Romero, Otamendi, Medina; De Paul, Fernández, Mac Allister; Almada, Messi y Álvarez?) dispuesto a demostrar desde el minuto uno por qué es campeón del mundo, flotará aquel reto de Scaloni a De Paul y, otra vez, sonidos y silencios mediante, habrá que confirmar que Argentina depende más que nunca de Argentina.

Lionel Scaloni y su cuerpo técnico.
Lionel Scaloni y su cuerpo técnico. (Clarín)