La primera imagen de la pretemporada de Instituto dejó una postal que ilusiona. Entre los 32 futbolistas que este miércoles volvieron a trabajar bajo las órdenes de Diego Flores hubo caras conocidas, refuerzos por llegar y una certeza que se repite cada año en Alta Córdoba: cuando hace falta mirar hacia adelante, La Agustina siempre tiene una respuesta.
Porque el predio albirrojo, silencioso y constante, nunca te deja a pata. Cada tanto saca cracks. Y mientras el mercado de pases avanza, hay un puñado de juveniles que empezó a recorrer el camino más difícil y más lindo: ganarse un lugar en Primera.
Algunos ya son nombres familiares para el hincha. Otros apenas empiezan a asomar. Pero todos comparten el mismo sueño.
Una de las novedades de este arranque es Ignacio Marasca. El atacante de 19 años llegó a Instituto procedente de Talleres y ya dejó su sello en la Reserva que conduce Bruno Martelotto.
Rápido, encarador y con buen olfato de gol, acumuló tantos y asistencias durante la última temporada. Ahora tendrá la oportunidad de mostrarse ante el cuerpo técnico principal.
Otro de los que vive días especiales es Augusto Coronel. El enganche riocuartense, de apenas 18 años, busca revancha después de un 2025 complicado por las lesiones. Dueño de una técnica refinada y una interesante visión de juego, el mediocampista ofensivo quiere recuperar terreno y acercarse a su gran objetivo: debutar en la máxima categoría.
Llegó a Instituto con 13 años, es categoría 2008 y distribuye bien el juego. Tiene buena pegada.
Instituto mira hacia adentro
Entre quienes ya venían entrenando con el plantel profesional aparece Gerardo Larraya. El arquero salteño, nacido en San José de Metán el 10 de diciembre de 2003, sigue consolidándose como una alternativa confiable bajo los tres palos. Con contrato hasta fines de 2029, a sus 22 años empieza a construir su lugar dentro del proyecto deportivo del club.

Otro apellido que genera expectativa es el de Genaro Ordóñez. El "Colo" tiene 18 años, nació en Estación General Paz y sorprende por su porte físico: mide 1,95 metro. Zaguero central derecho, aunque también puede desempeñarse como segundo marcador central, combina presencia aérea con una madurez que llama la atención para su edad.
En la mitad de la cancha aparece Joaquín Medina, un producto genuino de La Agustina. "Joa", volante central surgido de barrio Los Gigantes, llegó al club cuando tenía apenas 11 años. Daniel Oldrá ya lo había incluido en la pretemporada pasada y ahora vuelve a tener una oportunidad para seguir creciendo.
Quizá uno de los nombres más reconocidos sea Ignacio Rossi. El enganche de 22 años, hijo del periodista Pablo Rossi, ya tuvo su primera convocatoria a Primera este año, cuando integró el banco de suplentes ante San Lorenzo. Tras su paso a préstamo por Defensores de Belgrano, intentará dar el salto definitivo.

A ellos se suman dos futbolistas que ya dejaron de ser promesas para convertirse en realidades: el delantero Luca Rafaelli, recuperado de una lesión que frenó su crecimiento, y el defensor Agustín Massaccesi, ambos con minutos importantes durante la última temporada.
La lista se completa con otros dos nombres que también tuvieron acción en Primera: Jeremías Lázaro y el arquero Emanuel Sittaro.
Mientras Instituto ajusta detalles para afrontar un semestre exigente, la cantera vuelve a decir presente. Porque más allá de los refuerzos y las urgencias del mercado, en Alta Córdoba saben que hay una tradición que se mantiene intacta.
La Agustina nunca te deja a pata. Y quién dice que entre estos pibes no esté el próximo gran crack albirrojo. Porque en tiempos en los que el mercado impone urgencias y los resultados apuran decisiones, Instituto encuentra en sus inferiores una fuente inagotable de esperanza.
Cada entrenamiento, cada convocatoria y cada minuto compartido con los futbolistas más experimentados forman parte de un proceso que el club sostiene desde hace años. El predio de Jorge Newbery no sólo moldea jugadores: construye identidad, sentido de pertenencia y un vínculo inquebrantable con la camiseta. Y aunque el camino hacia la Primera suele ser largo y exigente, en Alta Córdoba saben que los próximos nombres propios ya están dando sus primeros pasos.

