Libros. El rompecabezas de Montoneros: María O'Donnell y un viaje visual a la década que marcó a fuego al país

Documentos visuales y relatos inéditos reconstruyen una historia compleja, proponiendo una mirada fresca sobre un capítulo incendiario de Argentina.

22 de julio de 2026 a las 03:51 p. m.
El rompecabezas de Montoneros: María O'Donnell y un viaje visual a la década que marcó a fuego al país
María O´Donnell presenta su nuevo libro, "Montoneros, una historia visual" (Planeta / Alejandra López).

Hay una simetría curiosa en la vida de María O’Donnell: nació en 1970, exactamente el mismo año en que la organización Montoneros sacudió al país con el secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu. Esa coincidencia temporal parece haber marcado un surco en su trayectoria profesional.

Periodista formada en el rigor de los años '90 en el diario Página 12, O’Donnell se convirtió con el tiempo en una referencia ineludible de la no ficción histórica argentina.

Su camino con la organización guerrillera comenzó casi por azar, investigando el financiamiento de la campaña de Carlos Menem, donde descubrió que parte de los fondos provenían del legendario secuestro de los hermanos Born. Aquella curiosidad derivó en éxitos editoriales como Born, Born y Quieto y Aramburu, libros que desmenuzaron episodios específicos de violencia política.

Hoy, con Montoneros. Una historia visual, la autora da un paso más allá para ofrecer una obra de divulgación masiva que busca reponer el contexto perdido entre las llamas de los debates actuales.

En vísperas de su presentación este jueves en el Centro Cultural de la Universidad Nacional de Córdoba, O’Donnell dialogó extensamente en La Voz en Vivo sobre este nuevo lanzamiento que combina investigación periodística con un archivo documental inédito.

–¿Qué te llevó a elegir un formato visual para revisitar la historia de Montoneros después de haber escrito libros sobre el tema?

–Sentía que, después de tanto debate circular sobre la década del '70, faltaba una obra que permitiera a las nuevas generaciones –y a las no tan nuevas– ver la historia en contexto. El libro no es sólo fotos; es un recorrido por los 10 años en los que Montoneros fue una organización activa. El material gráfico, desde las canciones y afiches hasta las proclamas originales, permite entender la estética y la simbología de una época donde una parte de la juventud creyó que la lucha armada era un camino legítimo. Es un intento de salir del recorte malintencionado y del eslogan de las redes sociales para mirar el desarrollo completo de la organización.

–Córdoba fue una pieza fundamental en este rompecabezas. ¿Qué relevancia les das en el libro a los orígenes locales de la organización?

–Córdoba fue un epicentro clave. En la investigación destacamos mucho el rol de los "curas obreros" y los movimientos universitarios en la formación de los cuadros originales. Existe una historia muy rica y a veces olvidada sobre la tensión entre la célula porteña, liderada por Abal Medina y luego por Firmenich, y las células cordobesas. Muchos en Córdoba sentían que la conducción porteña se había alejado muy rápido del trabajo territorial tras el impacto del caso Aramburu. De hecho, la primera gran escisión de la organización, "los Sabinos", surge precisamente en Córdoba como una crítica a ese desvío militarista temprano.

María O´Donnell presenta su nuevo libro, "Montoneros, una historia visual" (Planeta / Alejandra López).
María O´Donnell presenta su nuevo libro, "Montoneros, una historia visual" (Planeta / Alejandra López). (Planeta / Alejandra López)

–Uno de los episodios que rescatás con mucho detalle es la toma de La Calera. ¿Por qué es tan significativo ese hecho en tu reconstrucción visual?

–La toma de La Calera es fascinante porque fue una copia de la estrategia de los Tupamaros uruguayos. Buscaban demostrar fuerza aislando un pueblo entero, tomando puntos estratégicos como el banco y las telecomunicaciones para dejar sonando la Marcha peronista, que en ese entonces estaba prohibida. Fue una acción más de demostración que de combate, pero resultó fatal para ellos. Al caer en La Calera, la Policía descubrió el "fichero" en la casa de uno de los fundadores, Masa, y recién ahí el Estado pudo ponerles nombres y apellidos a quienes integraban las células originales. Es un punto de quiebre donde la organización pierde su anonimato.

–El libro comienza con el secuestro de Aramburu, un hecho que narrás de una forma casi cinematográfica. ¿Qué detalles aporta este nuevo enfoque visual sobre ese operativo?

–El secuestro de Aramburu es el acta de nacimiento pública de Montoneros. En el libro mostramos los comunicados originales donde se presentaban a la sociedad. Es impactante recordar que fueron dos hombres disfrazados de oficiales del Ejército los que entraron a su casa; esperaron a que su mujer saliera a hacer las compras y se lo llevaron con una calma aterradora. Luego vino el "juicio revolucionario" en una estancia y su ejecución. El material gráfico de la época ayuda a dimensionar el impacto que tuvo ese hecho en una Argentina que todavía tenía el nombre de Perón proscripto.

–Mencionaste que el libro cubre los 10 años de actividad. ¿Cómo se refleja visualmente la evolución de un movimiento masivo a una organización clandestina?

–Esa es la parte más trágica de la historia. Montoneros surge en un contexto de dictadura y proscripción, se convierte en un movimiento político masivo que empuja el regreso de Perón, pero luego se sumerge en una militarización ciega. En el libro se puede ver ese cambio a través de la gráfica: de los afiches de militancia en los barrios a los comunicados de guerra de 1975, cuando vuelven a la clandestinidad en plena vigencia de la Triple A y con Perón ya fallecido. El formato visual permite notar cómo la simbología se vuelve cada vez más rígida y separada de la realidad social que pretendían representar.

–Como autora, ¿cómo manejás la tensión entre la “romantización” del pasado y la “diabolización” que impera en ciertos sectores hoy?

–Mi aspiración es honesta y humilde: ofrecer un lugar donde la historia se cuente con su desarrollo y sus matices, sin la intención deliberada de quedar bien con ningún sector político. Hoy vemos cómo se sacan "recortecitos" de la historia para usarlos como armas en el presente, quitándoles todo el sentido original. El periodismo y la investigación histórica tienen la misión de no manipular el pasado, sino de intentar entender por qué pasó lo que pasó. Este libro busca que el lector vea el documento, vea la foto y pueda sacar sus propias conclusiones sobre esa violencia política que marcó a una generación.

–A nivel personal, ¿qué es lo que más te sorprendió encontrar en este proceso de curaduría de imágenes y documentos?

–Es increíble ver la sofisticación de la producción gráfica para difundir sus consignas; cómo cada acto y cada comunicado estaban pensados para tener un impacto visual y simbólico muy fuerte. También me conmovió el reencuentro con historias de gente contemporánea a los hechos que, al ver el libro, me dicen: “Yo estuve ahí” o “este material no lo conocía”. Para los que no vivimos esa época, entrarle a la historia por los ojos es una experiencia pedagógica muy potente.

Para ir

La presentación oficial de Montoneros. Una historia visual se llevará a cabo este jueves 23 de julio a las 18.30 en el auditorio del Centro Cultural de la UNC (Obispo Trejo 314). La acompañarán el periodista Sergio Suppo y la investigadora Alicia Servetto. El evento, organizado por el área de Cultura de Extensión de la Universidad, es con entrada libre y gratuita.