Ensayo. Reseña de Olimpo, de Blas Matamoro

La obra de 1976 fue reeditada por Blatt & Ríos y ofrece un principio de inteligibilidad que apunta a personajes conocidos por el pueblo argentino.

16 de mayo de 2026 a las 01:37 p. m.
Reseña de Olimpo, de Blas Matamoro
Blas Matamoro, escritor, abogado, militante, maestro y periodista argentino.

A veces como explicación, a veces como consuelo, se apela al “siempre es lo mismo con este país” para señalar el ciclo de crisis y rescates. Blas Matamoro (Buenos Aires, 1942) suma en Olimpo, obra de 1976 reeditada por Blatt & Ríos, un principio de inteligibilidad que apunta a personajes.

El escritor argentino radicado en Madrid postula que nuestra sociedad alcanza una auténtica cohesión cuando comparte un sistema de representaciones fundamentales. Antes que en acontecimientos, ese sistema se vislumbra en el brillo, la popularidad y los claroscuros de celebridades, políticos y deportistas.

En este ensayo se retratan figuras de la década de los '70 que reúnen las características divinas de los olímpicos: la alternancia entre ausencia y presencia. Desfilan en todos los medios de comunicación (muchas consagradas gracias al banquete de Mirtha Legrand); son simples mortales como nosotros, pero inalcanzables por su carácter de estelaridad.

El primer olímpico de nuestra historia fue Juan Manuel de Rosas, quien ejercía la virtud del dios escondido: “estar por encima de todos y al lado de cada quien”. Con un tono marcadamente paternalista, Perón hizo de su exilio el sello definitivo de su carácter olímpico y capitalizó el odio opositor para alimentar su figura allí donde solo había ausencia.

En cuanto a la moral sexual de la burguesía argentina, la pareja de Susana Giménez y Carlos Monzón en La Mary (1974) e Isabel “Coca” Sarli en sus películas exponen una sexualidad violenta y voraz, sin perder de vista el ensalzamiento de la monogamia heterosexual y la paternidad legítima.

El deporte tiene, naturalmente, sus propios olímpicos. Matamoro señala a El Gráfico como el espacio de legitimación olímpica de esas figuras que viven por fuera de la Historia, tanto que “ha emasculado a estos hombres su condición de seres históricos”. Desde aquí, puede conjeturarse si el costado político de Diego Maradona es consecuencia de una ruptura con esa ideología.

En Olimpo se desarrollan, además, los mecanismos de la burguesía de la época para condenar la homosexualidad. De allí que la sensibilidad y la agudeza que Matamoro despliega para leer la cultura le valió el oscuro honor de ser el primer título prohibido por la dictadura militar de 1976.

Su supervivencia se debe a que se imprimieron tres mil ejemplares a pesar de que el contrato establecía una tirada de dos mil. Así, cuando el Ejército secuestró la cantidad mencionada en el contrato, ya había mil en manos de los lectores. Ahora, cincuenta años después, Olimpo reaparece para dialogar con una Argentina igual y distinta a la vez. Es una mirada punzante y esclarecedora mediada por una prosa casi inexistente: seductora, elegante y en absoluto condescendiente con el lector.

"Olimpo", libro de Blas Matamoro.
"Olimpo", libro de Blas Matamoro. (Captura de pantalla.)

Para leer Olimpo

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2026