Reseña. Reseña de En la naturaleza las cosas crecen, de Yiyun Li
La escritora enfrenta la pérdida de sus hijos con una obra que explora el duelo sin clichés. Su nueva novela ofrece un refugio literario en el dolor.
Yiyun Li nació en China a comienzos de la década del setenta. Su familia había planificado que su hija se dedicara a la investigación científica. En el año 1996, viajó a los Estados Unidos.
La joven especuló que se especializaría en los campus del Norte sin tener en cuenta que la literatura podía modificar su destino. Hay algo de la novela Stoner en ese imprevisto cambio de rumbo académico.
A diferencia de William Stoner –el protagonista de la ficción de John Williams–, la escritora criada en Beijing en poco tiempo logró ser conocida y reconocida. Comenzó a publicar en los principales medios estadounidenses, mientras recibía premios y ganaba cátedras universitarias. Pero no todo es color de rosas.
En 2017, Li perdió a su hijo mayor. Tenía 16 años. En 2024 perdió a James, su segundo hijo. Tenía 19. Ambos se suicidaron. En la naturaleza las cosas crecen trata sobre lo que queda de una familia después de esas decisiones. “¿Qué nombre se les da a los padres que ya no crían?”, se pregunta la narradora. Y agrega: “Me abstengo de decir padres que ya no tienen hijos. La muerte no altera el hecho de que son tan hijos nuestros hoy como lo eran hace 10 años”.
El volumen contiene 23 capítulos breves que intentan eludir los lugares comunes que pregona la autoayuda. Para Yiyun Li, no se trata de superar el duelo –lo que propone la superación personal–, sino convivir con lo que pasó, aunque duela. Y convivir es eso, vivir con lo que sucedió y valorarlo, sentir las ausencias y pensarlas sin sentenciar las decisiones ajenas. Seguir no es poco. La misma novelista estuvo internada en un pabellón psiquiátrico luego de que intentó quitarse la vida. Eso sucedió antes, en 2012.
En “Pequeñas comedias”, uno de los últimos capítulos, Li aborda lo que los demás hicieron con su tragedia, pero sin ocupar el rincón de los mártires. Ni los psicólogos –algunos tan parecidos a los influencers más chapuceros– perdieron la oportunidad para obtener sus minutitos de fama (“me psicoanalizaron públicamente”). No menos desagradable son los padres que, mediante cartas y llamados, trataron de aprovechar la fama de la docente para solicitarle favores para sus hijos.
Para En la naturaleza las cosas crecen, la lectura es un modo de redención y cuidado de sí: “No hay salvación real de la propia vida; sin embargo, los libros ofrecen una aproximación”. Los hijos de Li fueron lectores sutiles. Ella escribe para ellos, imagina conversaciones, relee ejemplares que ellos frecuentaron y busca en sus páginas las preguntas que sus hijos se habrían hecho mientras los sostenían.
Li escribió su reciente título en estado vegetativo, menos como una paciente que como una jardinera que cuida lo que permanece vivo. En este sentido, su obra se acerca a la de Joan Didion y otros autores que hicieron con sus horas bajas algo para los demás.

Para leer En la naturaleza las cosas crecen
Yiyun Li
Chai editora
151 páginas

