Libros. Reseña de Un himno a la vida de Giséle Pelicot

La autora cuenta en primera persona cómo vivió el infierno que se desató cuando descubrió que había sido violada prolongadamente por su marido y por otros 50 abusadores.

18 de abril de 2026 a las 03:27 p. m.
Reseña de Un himno a la vida de Giséle Pelicot
Gisèle Pelicot cuenta en su libro que iba a los juicios intentando dar una imagen regia para confrontar a sus abusadores.

En 2020, el mundo se conmocionó con el caso de Francia en el que un hombre drogó a su esposa durante 10 años para violarla e invitar a otros a abusar de ella.

En ese tiempo, Gisèle Pelicot –y todos los médicos que visitó– no pudieron descifrar por qué tenía reiteradas pérdidas de memoria, dolores corporales y distintas señales que su cuerpo le enviaba para advertirle el horror que vivía mientras estaba inconsciente.

En su constante malestar, la autora sintió que se iba a morir. Pero, luego de conocer la verdad (de haber vivido inconscientemente un infierno y de descubrir que decenas de personas abusaron de ella con la complicidad de Dominique), no quiso rendirse.

Todo lo contrario: juntó fuerzas de donde no tenía para intentar salir adelante y lograr que todos sus abusadores fueran a prisión. En el medio, tuvo que reconstruir su vida y proteger a sus hijos adultos, que también podían haber sido víctimas. Caroline, su hija, había sido drogada y fotografiada.

Un himno a la vida tiene un título esperanzador y superador. Sin embargo, es de terror. Con solo leer unas pocas líneas, todo se oscurece y el lector se encuentra ante una de las historias más desgarradoras del último tiempo.

En su relato, Gisèle repasa su infancia y la de su esposo, y también rememora momentos de su vida familiar. Veía en Dominique a un hombre ejemplar, buen padre y buen abuelo. Se conocieron en la adolescencia y, de algún modo, se salvaron mutuamente de sus entornos familiares.

A lo largo de los capítulos, Gisèle reconstruye su vida matrimonial previa a los abusos e intenta rescatar lo bueno que compartió con Dominique, el hombre de su vida, a quien amó durante 50 años. Fuera de los períodos en los que era drogada, no se percibía como una mujer violentada: él no mostraba signos de violencia en la vida cotidiana. Por eso, el intento de comprender lo ocurrido la desborda. Más aún cuando, con el avance de la investigación, se conocen otras acusaciones contra Dominique: una por abuso y otra por homicidio.

Hay un juicio, hay acusaciones y defensas y, finalmente, todos los violadores van a prisión. Pero llegamos al final sin obtener respuestas definitivas. La autora cierra el libro avisando que irá a ver a Dominique a la cárcel para que le responda todas sus preguntas.

Hay una fundamental y es la de saber si violó o no a su hija. Si bien buscó correrse del lugar de heroína o mártir, la sociedad francesa (y luego buena parte del mundo) la convirtió en símbolo al acompañar su causa. Las imágenes lo reflejan: cientos de mujeres estuvieron presentes durante el extenso juicio que tuvo que atravesar.

No hay palabras suficientes para describir lo que vivió Gisèle Pelicot. Por eso, es ella misma quien toma la voz y construye su testimonio. Valentía e integridad son términos que aparecen de inmediato, aunque resultan insuficientes: su historia es mucho más compleja.

Para leer Un himno a la vida

"Un himno a la vida", tan desgarrador como esperanzador a la vez.
"Un himno a la vida", tan desgarrador como esperanzador a la vez. (Penguin. )

Gisèle Pelicot

Editorial: Penguin Random House

251 páginas

$ 29.000