Bajorrelieve. Releer a Huxley
Un recorrido por la vida y legado de un escritor que, con su talento e ingenio, dejó una huella indeleble en la literatura del siglo pasado.
Uno de mis escritores favoritos es Aldous Huxley, destacado intelectual de la primera mitad del siglo 20. Nació en Surrey, Inglaterra, un 26 de julio de 1894, y falleció un 22 de noviembre de 1963 en Los Ángeles, California.
No sólo él se destacó en su familia: la historia de sus antepasados incluye estudiosos y académicos desde siglos atrás y podemos señalarlo como un excelente comunicador y un novelista reconocido, cuyas obras atraen por su ingenio teñido de cierto pesimismo.
Cuando su nombre sale a relucir, casi siempre va acompañado del título de su libro más recordado, Un mundo feliz, novela futurista publicada en 1932 que, según algunos críticos, abrió camino a la ciencia ficción como género literario.
Huxley provenía de una familia de científicos y de estudiosos destacados: su abuelo paterno fue un biólogo muy importante en la época de la reina Victoria, su padre fue biógrafo y escritor y sus hermanos pertenecían a la elite de históricas universidades.
El joven Aldous estudio en el milenario colegio de Eton, donde llegó a graduarse en Oxford en 1916. Ese mismo año publicó un libro que lo llevó a colaborar con una prestigiosa revista entre 1919 y 1921.
De ahí en adelante, se dedicó a escribir y a viajar: se enamoró de Italia, donde vivió hasta 1930, trasladándose luego a California, en Estados Unidos, donde llamó la atención con su novela Los escándalos de Crome, editada en 1921, una sátira social ingeniosa y malintencionada sobre los círculos literarios e intelectuales de su época.
Poco después le siguieron Esas hojas estériles (1925) y Contrapunto (1928). Pero fue su libro Un mundo feliz, en 1932, el que lo llevó a la fama y fue su obra más leída y comentada hasta el día de hoy: es una sátira futurista que expresa las dudas que iba concibiendo el autor sobre las tendencias sociales de Occidente a medida que avanzaba el siglo 20, ya en política como en tecnología.
Esta novela presenta una visión de pesadilla en una sociedad futura en la cual el condicionamiento psicológico del ciudadano es la base de un sistema de castas científicamente determinado que, a su vez, aniquila al individuo y otorga el control al Estado.
El libro Ciego en Gaza, de 1936, continúa denunciando el vacío imperante en la sociedad a la vez que va mostrando el creciente interés de Huxley por la filosofía y por el misticismo hinduista como una alternativa existencial.
Muchas de sus obras reflejan esta preocupación, especialmente en Viejo muere el cisne, del año '39 –que me costó terminar–, donde muestra la vida de una sociedad difícil de comprender para él.
Una de sus obras más atractivas para mí fue Los demonios de Loudun (1952), un estudio psicológico y social de un incidente histórico en el que una congregación de monjas francesas del siglo XVII fueron presuntamente víctimas de una posesión satánica.
Busqué en internet y descubrí que Loudun estaba en la región que hoy es Nueva Aquitania y que para el año 2022 tenía 6.791 habitantes.
En Las puertas de la percepción (1954), habla sobre su experiencia con la mescalina, droga alucinógena con la cual había experimentado.
Su última novela fue La isla, de 1962, donde retoma una visión utópica sobre una sociedad ubicada en una isla del Pacífico, que leí hace muchos años, y que no debió de atraerme también, pues no recuerdo ni una página.
Huxley murió a finales de noviembre de 1963, en Los Ángeles, California, ya cumplidos los 69 años. Por lo que sé, hasta el fin de su vida estuvo preocupado por el uso de la tecnología en un futuro que no conocería, y en Las grandes ideas de hoy –¿su último libro?– habló con entusiasmo de los viajes espaciales.
Dicen mis alumnas que algunas de sus obras pueden conseguirse en negocios de canje o por internet, y que en las librerías de Córdoba tienen ediciones nuevas. No es la suya una lectura fácil, pero nos dejará pensando en el ayer, el hoy y el mañana.
Hay una vieja película muy buena dirigida por Ken Russell donde Oliver Reed y Vanessa Redgrave, entre otros excelentes actores, recrean Los demonios de Loudun.

