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Cultura

Polémica. Gemelo Digital Social y los peligros de estar en las nubes

Si este proyecto efectivamente logra llevarse a cabo, todos los argentinos estaremos cediendo sin consentimiento el capital más deseado por las élites tecnológicas: la información.

29 de mayo de 2026, 14:02
Gemelo Digital Social y los peligros de estar en las nubes
La inteligencia artificial y las plataformas están provocando "obesidad mental".

Es recurrente en literatura la figura del doble para explorar la ambigüedad moral de un personaje, especular sobre la libertad y ensayar escenarios donde la duplicidad es abominable. En esta última línea, pero sin intenciones literarias, parece inscribirse el Gemelo Digital Social que hace unos días anunció el Gobierno nacional.

Este sistema es un software sospechosamente similar al ofrecido por Palantir, una compañía del cuestionado magnate de la tecnología Peter Thiel, quien hace unas semanas se reunió con el presidente Javier Milei durante su visita a nuestro país.

El objetivo es unificar y cruzar las bases de datos de los argentinos (información sobre nuestra salud, educación, trabajo y asistencia social), a los fines de crear modelos predictivos gracias al uso de la inteligencia artificial.

Esas predicciones, según el Gobierno, permitirán anticipar la conducta humana al punto de adelantarse a la emergencia de problemáticas con la interposición salvífica de políticas públicas. Si este proyecto efectivamente logra llevarse a cabo, todos los argentinos estaremos cediendo sin consentimiento el capital más deseado por las élites tecnológicas: la información.

Creatividad alienada

Con el surgimiento del universo digital tuvimos que asumir el desdoblamiento de nuestra subjetividad entre lo real y virtual. Ahora tenemos que asumir algo más: los simples mortales trabajamos para los magnates de la tecnología cada segundo de nuestra vida.

Esa explotación que antes se daba exclusivamente en el plano de lo real (trabajo retribuido con un salario) se duplica en las nubes de lo digital, donde nuestra información se vuelve propiedad de individuos que desconocemos.

El like que damos a una foto, el escurridor de platos que compramos por e-commerce, el formulario que llenamos para un subsidio y las ubicaciones que buscamos por Google Maps tienen valor de mercado.

Este caudal ingresa a un sistema económico denominado “capitalismo de vigilancia”, que permite controlar a la población, a los siervos de la nube, para multiplicar de manera gratuita ese codiciado capital.

Así lo presenta Jorge Millones en Inteligencia Artificial y estupidez colectiva (Editorial Marea, 2025), al tiempo que quita el velo de ingenuidad que todavía pesa sobre el universo digital.

Una de las preocupaciones del autor peruano es la erosión de la democracia en países donde se aplican herramientas digitales que ceden este capital. No solo la libertad y la privacidad se ven cercenadas, sino que se instalan mecanismos de polarización política, fake news y deslegitimación del conocimiento a los fines de aumentar y acelerar la interacción en plataformas digitales.

La lista de Millones continúa: el conocimiento se privatiza y es propiedad de compañías anónimas; la cultura se vuelve homogénea y la desigualdad social se agudiza; las instituciones generan desconfianza; el malestar social se disuelve en la angustia de individuos que se quedan scrolleando en sus casas, cultivando una “obesidad mental”.

Vivimos, entonces, en un sistema económico que Millones denomina “capitalismo cognitivo”, donde la acumulación de riqueza de unos pocos se produce a través del conocimiento y la manipulación de datos de muchos.

Plusvalía 4.0

En este terreno, los Estados pueden o bien aplicar políticas que regulen el uso adecuado de datos de los ciudadanos o bien allanar el camino para que compañías como Palantir avancen con su imperio.

En el último caso, la población estaría gobernada por los dueños de los datos, mientras que el Estado se correría de la gestión para instalar un discurso que vuelva socialmente aceptable y deseable el avance de lo digital.

La estrategia consiste en mostrar la tecnología como un valor en sí mismo, política y moralmente neutra, sinónimo de progreso, optimización y bienestar; una fuerza irrefrenable que solamente podemos aceptar o rechazar pagando el precio de la exclusión.

Por eso, el video que anuncia el Gemelo Digital Social muestra a funcionarios felices por pensar en nosotros, a un tierno niño con lentes de realidad virtual, sofisticadas computadoras con serios indicadores de colores, códigos binarios que danzan alrededor de la sigla “AI” y personas caminando. Si lo damos vuelta, ese video muestra un Estado que sin explicaciones ni permisos nos entrega a los amos de la nube.